miércoles, 28 de octubre de 2009

5ª Jornadas Nacionales sobre Desarrollo Local, Sostenibilidad y Ciudadanía Mundial

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Estimad@s
Amig@s:

Tenemos el agrado de dirigirnos a ustedes para comunicarles que se estarán llevando a cabo por quinto año consecutivo las Jornadas Nacionales sobre Desarrollo Local, Sostenibilidad y Ciudadanía Mundial. El evento, que cuenta con el acompañamiento de la Cátedra Internacional UNESCO para el Desarrollo Humano Sostenible, Universitat de Girona Generalitat de Catalunya, Departament d´Innovació, Universitats i Empresa, tendrá lugar en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, de la Ciudad de Buenos Aires los días 17 y 18 de Noviembre de 2009.

Es el espíritu de estas jornadas integrar la mayor cantidad de actores relevantes de la sociedad para que de manera conjunta construyamos alternativas que nos acerquen a la equidad socioambiental.

Esperamos contar con su valiosa participación.

Eva L. Cajigas
Coordinadora del Evento
jornadasdl@unida.org.ar
http://www.unida.org.ar/jornadasdl5.html


Informes:
(011) 4902-5234 / 4903-5751


OBJETIVOS DE LAS JORNADAS

Sensibilizar a la comunidad en torno a la no viabilidad ambiental e inequidad social intrínsecas del modelo hegemónico, propiciando una reflexión y debate urgentes sobre estrategias alternativas a nivel global y local.

Reflexionar acerca de la centralidad de los procesos de Desarrollo Local endógeno, participativo, de escala humana y sostenible, basados en relaciones de confianza entre actores e inspirados en el patrón de Unidad en Diversidad, a fin de sentar las bases para su implementación en nuevos espacios municipales.

Proporcionar a los distintos actores locales instrumentos que les permitan desempeñar funciones de planificación y gerencia del desarrollo local participativo, nuevos modelos asociativos y trabajo en redes.

Promover la agroecología, las tecnologías apropiadas en general y el turismo sostenible como aspectos clave en la progresiva conversión de los modelos de desarrollo hacia modalidades sustentables, en el marco de una actividad productiva descentralizada y la articulación de lo local con los procesos de ciudadanía planetaria y paz mundial.

Analizar la potencialidad de la sociedad civil y las organizaciones sin fin de lucro en el liderazgo de un nuevo desarrollo, y de la Economía Social y Solidaria como alternativa productiva compatible con el desarrollo humano sostenible.

domingo, 13 de septiembre de 2009

LA NUEVA ECONOMIA



Por qué esta crisis podría ser nuestra mejor oportunidad para construir una nueva economía

por David Korten

Ya fuese la divina providencia o tan sólo la buena suerte, deberíamos agradecer que el colapso financiero nos haya golpeado antes de lo peor del calentamiento global y el pico en la producción de petróleo. Tan desafiante como pueda parecer el descalabro financiero, nos compra tiempo para construir un nuevo sistema económico que sirva a la vida en vez de al dinero. Es evidente el hecho de que el sistema financiero actual ha empujado a nuestro estilo de vida y a los sistemas naturales en los cuales dependemos al borde del colapso. Esta llamada despertadora está inspirando a una cantidad sin precedentes de personas a realizar acciones para dar a luz la cultura y las instituciones de una nueva economía que pueda servirnos y sostener nuestro planeta viviente por generaciones en el futuro.

El mundo de estabilidad financiera, sustentabilidad ambiental, justicia económica y paz (ese mundo que la mayor parte de la gente psicológicamente saludable desea), es posible si reemplazamos un sistema operativo defectuoso que valora sólo el dinero, busca monetizar cada relación, y empuja a cada persona a competir con todos los otros por el poder.

De potencia económica a caso perdido

No hace mucho tiempo atrás, las noticias estaban repletas con historias sobre la forma en que los maestros del dinero de Wall Street habían descubierto los secretos de la creación ilimitada de riqueza a través de exóticas maniobras financieras que eliminaban tanto el riesgo como la carga de producir alguna cosa de valor real. En un audaz experimento de ingeniería social, los intereses corporativos lideraron un cambio en la política pública que hizo a las finanzas el sector líder de la economía de EE.UU., y a la concentración de riqueza en manos privadas la prioridad económica número uno.

Los intereses corporativos lideraron una agenda política que hizo retroceder los impuestos sobre altos ingresos, le dio preferencias impositivas al ingreso de la especulación financiera por sobre el ingreso del trabajo productivo, cortó redes de apoyo social, bajó los salarios, privatizó activos públicos, envió al exterior empleos y capacidad de manufactura, y permitió que la infraestructura pública se deteriorara. Tuvieron la visión de un mundo en el cual los Estados Unidos dominarían la economía global al especializarse en la creación de dinero y en el mercadeo y consumo de bienes producidos por otros.

Como resultado, la fabricación de bienes cayó desde un 27 por ciento del producto interno bruto de EE.UU. en 1950 al 12 por ciento en 2005, mientras los servicios financieros crecieron desde el 11 por ciento al 20 por ciento. Desde 1980 al 2005, el uno por ciento de la población de mayores ingresos de EE.UU. incrementó su participación de ingresos gravables desde el 9 por ciento al 19 por ciento, con la mayor parte de este aumento captado por la décima parte más rica del uno por ciento. El país se volvió un importador neto, con un déficit comercial persistente de más de tres cuartos de un billón de dólares, financiado por una deuda externa en crecimiento. Los genios de Wall Street se felicitaron a sí mismos por su ingenio financiero aún mientras transformaban a los Estados Unidos en un caso económico perdido y creaban las bases para el colapso financiero mundial.

Todos los informes de astucia financiera enmascaraban el hecho de que una economía basada en riqueza fantasma es insostenible. Los activos ilusorios basados en burbujas financieras, el abuso del poder de los bancos para crear crédito (dinero) de la nada, el despojo de los activos corporativos, la concesión de crédito sin bases y la contabilidad creativa llevaron al colapso financiero, social y ecológico. El sistema bajó los salarios de la mayoría mientras continuamente los persuadía a comprar más de lo que podían afrontar usando deuda que no tenían forma de repagar.

Un sistema operativo defectuoso

El sistema operativo de nuestra economía de riqueza fantasma fue escrito por y para los intereses de Wall Street, para el único propósito de hacer más dinero para la gente que ya tiene dinero. Hace disponible dinero barato para los especuladores comprometidos en inflar burbujas financieras y en financiar otras estafas. Hace que el dinero sea caro y limitado para aquellos involucrados en producir riqueza real —la vida, y las cosas que la sostienen— y empuja a los miembros productivos de la sociedad a endeudarse con aquellos que no producen nada en absoluto.

El dinero, el último objeto de culto entre los seres humanos modernos, es el más misterioso de los artefactos humanos: un número mágico sin significado o existencia fuera de la mente humana. Aún así se ha vuelto el último árbitro de la vida, decidiendo quién vivirá en gran opulencia en medio de la escasez y quien morirá de hambre en medio de la plenitud.

La monetización de las relaciones —reemplazar el cuidado mutuo con dinero como el medio más importante de intercambio— se aceleró luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando el crecimiento del producto interno bruto (básicamente crecimiento medido en relaciones monetizadas), se volvió el estándar para evaluar el desempeño económico. El trabajo de la madre que cuida de sus hijos únicamente por amor no cuenta para nada. En contraste, la madre que deja a sus hijos sin atención para aceptar un pago por el cuidado de los hijos de su vecino de pronto se vuelve "económicamente productiva". El resultado es una política pública sesgada a favor de las relaciones monetizadas para crear riqueza fantasma —dinero— a expensas de la riqueza real.

Para crear el mundo que deseamos, debemos reiniciar la economía con un sistema operativo nuevo, basado en valores, diseñado para apoyar el equilibrio social y ecológico y la creación de verdadera riqueza viviente. El nuevo sistema debe estar localmente enraizado en comunidades fuertes y distribuir la riqueza equitativamente.

En una economía moderna, prácticamente todas las relaciones esenciales para la vida dependen del dinero. Esto les brinda un poder final a aquellos que controlan la creación y asignación de dinero. Cinco características del actual sistema monetario prácticamente aseguran este abuso:

1. La emisión y asignación de dinero están controladas por bancos privados gestionados para el exclusivo beneficio de sus administradores más importantes y sus más grandes accionistas.
2. El dinero emitido por bancos privados como deuda debe ser repagado con interés. Esto requiere de un crecimiento económico perpetuo para crear suficiente demanda para nuevos préstamos para crear el dinero requerido para pagar el interés debido a préstamos anteriores. El hecho de que prácticamente cada dólar en circulación esté generando interés para los banqueros y sus inversores virtualmente asegura una imparable concentración de la riqueza.
3. El poder para determinar cuánto dinero circulará y hacia dónde fluirá está concentrado y centralizado en un sistema altamente interrelacionado de corporaciones de beneficio privado que operan en secreto, lejos del escrutinio público, y con la connivencia de la Reserva Federal.
4. La Reserva Federal se presenta a sí misma como una institución pública responsable de ejercer supervisión, pero responde únicamente a sí misma, opera primariamente para el beneficio de los bancos de Wall Street más grandes, y favorece constantemente los intereses de aquellos que viven por los ingresos del dinero por sobre aquellos que viven de los ingresos de su trabajo.
5. La falta de supervisión regulatoria adecuada permite a los jugadores de cada nivel del sistema tomar decisiones de mucho riesgo, recolectar honorarios generosos basados en ganancias fantasmas, y pasar el riesgo a otros.

Un sistema operativo basado en valores

Para sacarnos del actual desorden y crear el mundo que deseamos, debemos reiniciar la economía con un sistema operativo nuevo, basado en valores, diseñado para apoyar el equilibrio social y ecológico y la creación de verdadera riqueza viviente. Hemos visto lo que sucede cuando el gobierno y los grandes negocios operan en secreto. El nuevo sistema debe estar abierto al escrutinio público y al control democrático. La globalización y la más salvaje forma de capitalismo han erosionado los lazos de la comunidad y han creado enormes brechas de riqueza entre los más ricos y los más pobres. El nuevo sistema debe estar localmente enraizado en comunidades fuertes y distribuir la riqueza equitativamente.

Nuestro medioambiente y nuestra infraestructura han pagado un precio terrible por la creencia de que los intereses privados deben siempre ganar sobre los públicos. Un sistema viable debe equilibrar los intereses públicos y privados. La especulación sin regulación está en las raíces de la crisis actual. La sociedad será mejor servida por un sistema que favorezca el trabajo productivo y la inversión, limite la especulación, y suprima la inflación en todas sus formas, incluyendo a las burbujas financieras.

Las siguientes cinco áreas son esenciales para la acción:

1. Dinero emitido por el gobierno. Hay una necesidad urgente de acción gubernamental para crear puestos de trabajo con salarios dignos, reconstruir la infraestructura pública, y restaurar la capacidad productiva doméstica. Sin embargo, para el gobierno es una locura financiar estos proyectos pidiendo prestado dinero creado por los mismos bancos privados que generaron la crisis financiera. En cambio, el gobierno puede y debe emitir dinero libre de deuda para financiar el estímulo y satisfacer otras necesidades públicas. Debidamente administrado, este dinero fluirá a empresas basadas en la comunidad y ayudará a revitalizar a las economías de mercado de Main Street comprometidas en la creación de verdadera riqueza.

2. Banca comunitaria. Bajo el rescate, el gobierno está comprando acciones de bancos fracasados de Wall Street con la esperanza de revenderlas más adelante a intereses privados. Hasta ahora, el dinero ha desaparecido o se ha ido en adquisiciones, bonos gerenciales, remodelación de oficinas, y vacaciones lujosas, sin efectos perceptibles en la liberación del crédito.

Un plan mejor, como muchos economistas están recomendando, es forzar a los bancos en bancarrota para ser liquidados judicialmente por el gobierno. Como parte de la venta y distribución de bienes para satisfacer el reclamo de los acreedores, estos bancos deberían ser disgregados y sus sucursales locales vendidas a inversores locales. Estos nuevos bancos, individuales y comunitarios, y asociaciones mutuales de ahorro y crédito, deberían ser establecidos por ley para servir las necesidades de Main Street, prestar a fábricas, comerciantes, granjeros, y propietarios de casa locales, dentro de un fuerte marco regulatorio.

3. Inversión en riqueza real. Las apuestas deberían estar confinadas en casinos autorizados. Contrariamente a los dichos de Wall Street, la especulación financiera no crea riqueza real, no sirve ningún interés público, y debería ser fuertemente desalentada. Hay que gravar la compra o venta de instrumentos financieros e imponer una sobretasa sobre las ganancias de capital de corto plazo. Hay que volver ilegal el vender, asegurar, o prestar contra un activo que no posees, o emitir prendas financieras no respaldadas por un activo real. Esto efectivamente debería clausurar gran parte de Wall Street, lo cual sería un resultado positivo.

El dinero que ha sido utilizado para la especulación debe ser redirigido hacia inversiones productivas que creen riqueza real y satisfagan nuestras necesidades esenciales de manera responsable, equitativa, y sustentable, utilizando tecnologías verdes y ciclos de producción cerrados. Podemos comenzar eliminando los subsidios a los combustibles fósiles e imponiendo un precio a las emisiones de carbono. Podemos revisar los acuerdos de comercio para afirmar la responsabilidad de cada nación para contribuir a la seguridad y estabilidad económica al organizarse para el autoabastecimiento sustentable en alimentos y energía, y al manejar sus economías para mantener las importaciones y exportaciones en equilibrio. Si nosotros, los norteamericanos, aprendemos a vivir dentro de nuestros límites, liberaremos recursos que otros necesitan para alimentarse, vestirse, y alojarse, como así también a sus familias. La noción de que al reducir nuestro consumo dañaremos a otros es un ejemplo más de la distorsionada lógica de una economía de riqueza fantasma.

4. Política fiscal de clase media. Las elites financieras dominantes han utilizado su control de la política fiscal para conducir una guerra de clases que ha diezmado la alguna vez celebrada clase media norteamericana, y nos ha llevado al desastre económico. Los mercados trabajan mejor cuando el poder económico está distribuido equitativamente y los individuos contribuyen a la economía al mismo tiempo como trabajadores y dueños. La inequidad masiva en el ingreso y la propiedad asegura el fracaso de los mercados y la democracia por igual.

Para restaurar el tejido social y distribuir recursos reales en formas de que sirvan las necesidades de todos, debemos restaurar a la clase media a través de políticas fiscales orientadas a la equidad. Hay también un fuerte argumento moral que aquellos que obtuvieron ganancias de la creación del desastre económico actual deberían soportar la mayor parte del costo de corregirlo. Es tiempo de reinstituir las políticas que crearon la clase media norteamericana luego de la Segunda Guerra Mundial. Restaurar los impuestos progresivos sobre el ingreso con un tope máximo del 90 por ciento y favorecer la participación universal en la propiedad responsable y el ingreso familiar. Porque nadie tiene un privilegio de nacimiento a una parte más grande de la riqueza real de la sociedad que cualquier otro, hay que utilizar el impuesto sobre la herencia para restaurar el equilibrio social al final de cada vida, en un equivalente moderno al Jubileo bíblico, el cual convocaba periódicamente el perdón de las deudas y la restauración de las tierras a sus dueños originales.

5. Empresas responsables. Las empresas en una economía de mercado necesitan una ganancia justa para sobrevivir. Esto impone una disciplina necesaria. El servicio a la comunidad, de todas formas, más que la ganancia, es la principal justificación para la existencia de las compañías. Como Wall Street ha demostrado tan gráficamente, las ganancias no son una medida confiable de la contribución social.

Las empresas tienen más probabilidades de servir a sus comunidades cuando poseen escala humana y sus propietarios son inversores locales con un interés activo en sus operaciones, más allá de la mera ganancia. Las concentraciones del poder corporativo reducen la responsabilidad pública, y ninguna corporación debería ser demasiado grande para fracasar. La nueva economía utilizará las leyes antimonopolio para deshacer a las grandes corporaciones en sus partes componentes y venderlas a dueños locales responsables. Existen muchas formas de juntar recursos económicos que no generan concentraciones de poder monopólico ni alientan los propietarios ausentistas. Esto incluye muchas formas de propiedad del trabajador, cooperativista, y de la comunidad, y alianzas cooperativas entre empresas afincadas localmente

Las propuestas actuales para lidiar con el colapso económico se quedan demasiado cortas con respecto al profundo conflicto de valores e intereses que existe en el núcleo de la crisis económica actual. Enfrentamos una urgente necesidad de expandir y profundizar el debate para desarrollar opciones que vayan mucho más allá de lo que se encuentra actualmente sobre la mesa.



David Korten escribió este artículo como parte de La nueva economía, la edición de Verano de 2009 de YES! Magazine. David Korten es co-fundador y miembro directivo de YES! Su más reciente libro es Agenda for a New Economy: From Phantom Wealth to Real Wealth.

domingo, 16 de agosto de 2009

AGRICULTURA-EEUU: Huertas echan raíces en las ciudades



Por Enrique Gili -
Publicado por IPS Noticias el 12 Ago 2009



SAN DIEGO, Estados Unidos, ago (IPS) – Terrenos baldíos y otros predios abandonados son convertidos en huertos en ciudades de todo Estados Unidos, mientras sus habitantes se empapan del vocabulario propio de la literatura alimentaria.

Problemas económicos y temores han llevado a muchos hogares estadounidenses estas dos preguntas básicas: “¿De dónde viene nuestra comida?” y “¿Cómo la pagamos?”.
La huerta New Roots (Raíces Nuevas), situada en San Diego, en el occidental estado de California, es parte de un experimento inusual de activistas alimentarios, que buscan crear una agricultura sostenible dentro de los límites de la ciudad.

Bajo la órbita del Comité Internacional de Rescate, una organización sin fines de lucro que trabaja con refugiados en todo el mundo, la comunidad de inmigrantes de City Heights ha iniciado una huerta urbana para los residentes del lugar.

Inaugurada a mediados de julio, la Huerta Comunitaria New Roots es un terreno que no había sido cultivado y que ocupa unas nueve hectáreas municipales. Tiene el potencial para complementar la alimentación de cientos, si no miles, de personas pobres que viven en el gran San Diego.

La granja se inauguró luego de casi cuatro años de negociaciones con agencias locales y federales. “Nos llevó mucho tiempo acceder a esta tierra”, dijo Amy Lint, coordinadora de seguridad alimentaria del Comité Internacional de Rescate, hablando del esfuerzo para obtener los permisos necesarios.

Los fundadores esperan que la huerta sirva como ejemplo de lo que puede hacerse en un entorno urbano. Incluso pequeños predios pueden resultar sorprendentemente productivos en manos de agricultores experimentados.

Muchos participantes reciben alguna forma de asistencia federal asignada a familias que viven en la pobreza. “La gente de aquí no come tres comidas por día”, señaló Lint.

Según ella, el Comité Internacional de Rescate considera que la granja es una oportunidad para que los recién llegados sobrevivan y prosperen.

INMIGRAR Y CULTIVAR

Estas experiencias ayudan a los refugiados a integrarse a la sociedad y mejorar su nutrición, junto con las oportunidades de empleo que pueden surgir al operar una granja a pequeña escala. La mejor manera de apoyar a los miembros de esta iniciativa es ayudarlos a cultivar por sí mismos, sostuvo Lint.

Muchos han llegado huyendo de zonas conflictivas, expulsados de sus patrias en periodos de guerra civil y violencia extrema.

Laborada por birmanos, camboyanos, guatemaltecos y somalíes de origen bantú, entre otros, la huerta representa un microcosmos. La mayoría de ellos pertenecen a comunidades étnicas marginadas que vivieron en sociedades rurales organizadas en clanes y familias.

“Somos agricultores”, explicó Hamadi Jumale, director de salud mental y portavoz de la Organización de la Comunidad Somalí Bantú de San Diego.

Bilali Muya es director de New Roots y activista comunitario. Su mundo colapsó en 1991, cuando estalló la guerra civil en Somalia. Escapó a Kenia. Terminó reuniéndose con sus padres y se abrió paso hasta un campamento de refugiados, donde lo ayudaron a llegar a Estados Unidos.

Antes de la guerra civil, los bantúes constituían la columna vertebral de la región agrícola de Somalia.

Llevados allí para trabajar en el siglo XVIII, su presencia en Somalia fue un legado duradero del comercio árabe de esclavos, que los marcó como marginados culturales y étnicos.

Tras casi una década de lucha, el Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos reconoció la situación de los bantúes somalíes, concediéndoles el estatus de refugiados.

En 1999, funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) comenzaron a coordinar su traslado del campamento de refugiados en Kenia a Estados Unidos, donde se reasentaron aproximadamente 12.000 de ellos.

UNA HUERTA DIFERENTE

Una tarde de fines del verano boreal, el sol se asoma sobre un paisaje árido que dista de evocar un vergel, en una parte de la ciudad que la oficina de turismo evita mencionar. Los aviones vuelan bajo, en medio del zumbido constante del tráfico.
La huerta es una obra en construcción. Ochenta parcelas de tres por seis metros fueron asignados a cuatro grupos de inmigrantes. El resto se distribuyó entre los habitantes del lugar.

Actualmente los huertos están al cuidado de amigos y familiares, que hacen lo necesario para que el suelo sea productivo. Todavía falta despejar piedras en buena parte del terreno. Pero hay promisorias señales de vida, con vegetales que asoman en lo que antes parecía una tierra yerma.

Muya cree que la huerta confiere un objetivo a la comunidad somalí bantú, vinculando a las 400 familias de ese origen que viven en San Diego con su pasado agrícola e infundiéndoles esperanzas en el futuro.

“Estamos aquí para construir nuestras vidas y las de nuestros hijos”, dijo Muya, mientras se dirigía al hospital a ver a su esposa y a su bebé recién nacido.
Pero New Roots es una pequeña parte de la ecuación agrícola general. Las historias personales de quienes están comprometidos en el movimiento alimentario, como los somalíes bantúes, han incentivado a los activistas.

Así, se han propuesto reformas al cultivo y distribución de los alimentos, o la implementación de créditos para reducir emisiones de carbono, y varias iniciativas para que las familias pobres accedan mejor a productos frescos.

El gobierno federal está actuando en algunas áreas del sistema alimentario.
Según estadísticas de 2008 del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, 753 mercados agrícolas de todo el país aceptaron cupones a cambio de alimentos, lo que supone un aumento de 34 por ciento en relación al año anterior. Aunque el porcentaje de reembolsos es muy pequeño en comparación con las ganancias que se generan en los mercados agrícolas, aumentaron de alrededor de un millón de dólares en 2007 a 2,7 millones de dólares en 2008.

En cuanto a la reforma política real, el cultivo en las ciudades también ha ayudado a promover una agricultura sustentable en las más altas esferas. Los activistas alimentarios estaban eufóricos en marzo, cuando la primera dama Michelle Obama inició su huerta orgánica en el jardín de la Casa Blanca.

“Sabemos que lo que estamos haciendo es apoyado a los máximos niveles”, dijo Gail Feenstra, experta en sistemas alimentarios de la Universidad de California en Davis.


(FIN/2009)