viernes, 19 de septiembre de 2008

TALLERES DE HUERTA ORGÁNICA BIOINTENSIVA

(contacto: hacer click en el título)

Talleres de Huerta Orgánica BIOINTENSIVA e Introducción a la Permacultura

Sistema BIOINTENSIVO
El sistema de cultivo BIOINTENSIVO, mediante experiencias realizadas en la región desde 1994 ha demostrado:
Producir entre 2 y 4 veces más que el promedio de nuestra región, utiliza menos de agua, incrementa la cantidad de materia orgánica del suelo, utiliza sólo herramientas manuales y es sostenible.

Docentes a cargo:
• Ing. Agr. Fernando Pia: Técnico Extensionista de la Dirección de Agricultura de la Pcia. del Chubut, Director y Fundador del CIESA, 20 años de experiencia en Agricultura Orgánica y 12 años en el sistema BIOINTENSIVO. Disertante en conferencias: Universidad Davis USA; FAO Nac. Unidas, Alemania; IFOAM Argentina, Dinamarca, Suiza, y Canadá, galardonado con el Premio SARD en IFOAM’ 02 en Canadá. Autor del libro "Huerta Orgánica BIOINTENSIVA - Diez años de Experiencia”

• Permacultor Carlos Straub: Pionero de la Permacultura en Argentina. Socio Fundador de la Asociación de Permacultura "Diversidad" de EL Bolsón con 10 años de experiencia en Huerta BIOINTENSIVA, Productor Artesanal de semillas orgánicas. Docente en más de 30 talleres de Huerta Orgánica BIOINTENSIVA

Inscripción:
Costo: $250.- Seña para reservar cupo: $ 50.- Cupos limitados
Para pagar la seña o el curso completo efectuar depósito en Caja de Ahorro Banco del Chubut Nº016-001-00000224083/4
Descuento a residentes. Incluyen:
a) Libro "Huerta Orgánica BIOINTENSIVA-10 años de experiencias en el CIESA".- por Ing.Agr. Fernando Pia.
b) Carpeta con material bibliográfico
c) Refrigerios
d) Dos almuerzos elaborados con verduras orgánicas
e) Lugar para cocinar
f) Todas las verduras de estación de nuestra huerta, que usted necesite para preparar su comida
g) Lugar para hospedarse en carpa, baño seco y ducha con agua caliente
h) Biblioteca y videoteca a disposición
Cronograma de Talleres
1º Taller de Febrero Viernes 10 al Domingo 12
CIESA
Tel: 02944-471-832/473-005
proyectociesa@gmail.com

2º Taller de Febrero Viernes 24 al Domingo 26
CIESA
Tel: 02944-471-832/473-005
proyectociesa@gmail.com

martes, 9 de septiembre de 2008

COMUNIDADES AGROINDUSTRIALES ECOLÓGICAS


Una propuesta para la creación de puestos de trabajo sustentables


Frente a la desocupación y el hambre que castiga a una gran cantidad de ciudadanos, debemos todos tomar conciencia de la responsabilidad que tenemos ante ellos y ante una juventud desorientada e imaginar cómo se crearán puestos de trabajo genuinos, es decir: productivos, dignificantes de las personas y perdurables en el tiempo. Queremos hacer pública una propuesta que facilitará una salida laboral segura para quienes la adopten, si se lograra el apoyo para concretarla.

No puede compararse la desocupación en la Argentina con la desocupación en países superpoblados, porque nosotros tenemos un país enorme y vacío para poblar y compartir. Disponemos de un territorio apto para generar millones de puestos de trabajo y una mejor calidad de vida.

Una de las principales causas por la que la gente emigra del campo a las ciudades es porque en el campo no existe tejido social. Un hombre solo en medio del campo es un prisionero de la soledad: no llega a ser ni siquiera un ermitaño por voluntad propia. Un matrimonio es una célula social tan pequeña que no llega a constituir una familia y el sufrimiento compartido es mayor aún que el sufrimiento solitario, pues se ve sufrir al ser amado, y se suma al dolor de sentirse impotente para hacerlo feliz.

La gente nunca fue sola al campo, siempre fue en grupos auto suficientes, llámense éstos tribus, comunidades, colonias o kibutz. Conjuntos de hombres y mujeres con el ideal común de forjar un futuro para sí y para sus descendientes, conviviendo en un ámbito social acorde con los principios humanos de solidaridad.

Proponemos, para generar nuevas fuentes de trabajo, aprovechar la riqueza de nuestro territorio y revertir la tendencia demográfica de sobre poblar las ya grandes ciudades, que genera serios problemas sociales y ecológicos, creando y promoviendo Comunidades Agro-industriales Ecológicas Autosuficientes.

Deberán otorgarse créditos para la compra de tierras y elementos necesarios para la producción a grupos de personas dispuestos a construir sus viviendas, y constituir comunidades autosuficientes.

Esas comunidades serán fuente de riqueza, generarán trabajo, gastarán energía para labrar la tierra, para transportar al mercado sus productos y crearán nuevas actividades que contribuirán positivamente a incorporar mayor valor a sus recursos productivos.

A fines del siglo pasado, con la formación de las colonias en la Argentina, se generó un conjunto de pequeñas actividades agrícolas en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, donde nacieron -entre otros establecimientos- pequeñas fábricas de arados, de cosechadoras, de cerveza, molinos harineros, de productos lácteos - que luego agrupados formarían SanCor y Milkaut -, de motores eléctricos y hasta de aviones en la localidad de Morteros.

La Cooperativa de Trabajo de Campo de Herrera, que se constituyó en el año 1967, es un buen ejemplo de lo que puede lograr el ser humano si se propone metas. Era un conjunto de 116 cañeros que cortaban caña para el ingenio Bella Vista. En dicho año, este establecimiento quebró en medio de la gravísima crisis azucarera que afectó a la provincia de Tucumán. Al quedar sin trabajo, crearon la Cooperativa de Trabajo de Campo de Herrera gracias al apoyo social y técnico que les brindó el INTA de Famaillá y al crédito otorgado para comprar 2.000 hectáreas del ingenio quebrado. Con este emprendimiento, que privilegió el valor del trabajo grupal, pudieron lograr la autosuficiencia en alimentos, salud y educación, mejorando sustancialmente la calidad de vida de sus miembros. Actualmente, los habitantes de esta comunidad poseen confortables viviendas que fueron construidas por ellos mismos, además de un taller de confección de ropa, una fábrica de ladrillos. Todo ello sin desmedro del cumplimiento de las metas establecidas en los principios de su formación: trabajar la tierra diversificando la producción agrícola, rotando los cultivos y cuidando de no explotarla sino de aprovecharla ecológicamente, pues saben que los hijos de sus hijos vivirán de ella. Es así que poseen una granja para consumo de la comunidad, que retira de la misma ; en forma totalmente gratuita - los vegetales que necesarios para su alimentación, además de producción de cítricos (que se exportan) y de frutillas.

Tenemos cientos de ejemplos en cada pueblo del interior desde los galeses en el Sur, a los alemanes y polacos en el norte, los judíos en Entre Ríos y en Santa Fe, suizos en Nueva Helvecia y en San Carlos, italianos y españoles en todo el país. Todos esos pueblos nacieron como comunidades autosuficientes y sobrevivieron decorosamente. Había en ese entonces una política de colonización y entes concordantes que lograban amalgamar los grupos humanos.

En Israel, los Kibutz implantados en el desierto, son hoy generadores de actividades productivas como las del riego por goteo o paneles solares, a partir de la creación de su propias tecnologías. Ello constituyó la base para generar nuevas exportaciones, como así también idear soluciones acordes con sus necesidades y no la adopción de soluciones ideadas para otro medio natural y social. Hoy producen, a pesar de constituir sólo el 2% de la población total del país, el 40% de los alimentos y el 9% del producto industrial de exportación.
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Para materializar rápida y eficazmente la creación de comunidades agroindustriales ecológicas y autosuficientes se necesitará crear una institución convocante dirigida a aquellos que deseen formar este tipo de emprendimientos. Este nuevo ente deberá contar con el mayor apoyo político e institucional que permita asegurar la asignación de crédito y apoyo tecnológico necesarios para garantizar la realización de los proyectos con visión de futuro.

Los principios básicos sobre los que fundamos nuestra propuesta se encontrarán en las respuestas a el puñado de preguntas que más abajo detallamos.

¿Por qué comunidades? Para recrear formas de convivencia social donde la relación de cooperación mutua pueda otorgar un marco de seguridad grupal, autovaloración del individuo y del conjunto, produciendo una estructura de alto rendimiento social. La familia, al formar parte de un grupo más amplio, potencia el desarrollo y la integración social de todos sus miembros. La base de la comunidad está en la solidaridad, en oposición a la competencia que destruye los lazos humanos, los recursos productivos y la naturaleza, solidaridad que nace del vínculo y el afecto que brinda el grupo humano con el que se comparte la vida y el trabajo. Los emprendimientos comunitarios facilitan la rotación de las tareas y posibilitan descansos y vacaciones familiares compartidas. Cuando se trabajan parcelas económicas individuales, todo se hace más difícil. Por otra parte, es mucho mas sencillo el traspaso de la tecnología apropiada a través del INTA, o de otras instituciones posibles de ser creadas a tal efecto, cuando se tiene a la gente reunida en una única unidad productiva, en una comunidad.

¿Por qué autogestionadas? Para implementar formas democráticas y participativas de organización de la producción, el consumo, el hábitat, la educación y las actividades culturales, donde el individuo pueda elegir y ser elegido, participar de la gestión de los bienes comunes y ser dueño de su destino. Esta participación, a la vez que aumenta el grado de responsabilidad social, hace que cada uno se sienta lo suficientemente involucrado en el proyecto como para procurar su éxito, salvando los obstáculos que se puedan presentar, y permite la expresión de las propias pautas culturales.

¿Por qué agroindustriales? Porque el mejoramiento y transformación de los productos con su industrialización – de forma tal que el valor agregado quede en el propio lugar – permite la creación de nuevas fuentes de trabajo y, a la vez, la generación de un excedente que garantice la expansión económica adecuada, la creación de servicios, la investigación, el adelanto tecnológico, el mejoramiento de las condiciones de vida de los propios productores y no de los intermediarios. Las comunidades deberán procurar alcanzar el grado máximo posible de autosuficiencia en materia alimentaria y energética, a fin de poder superar las difíciles etapas iniciales.

¿Por qué ecológicas? A fin de que los recursos naturales sean aprovechados con criterios que permitan el establecimiento de un equilibrio entre el hombre y la naturaleza. De este modo se impedirá la degradación de los suelos, la contaminación de ríos y lagos, las napas subterráneas, el aire, la destrucción del bosque y la desaparición de especies. Toda acción de explotación de la naturaleza sólo para obtener resultados inmediatos, se convierte, a largo plazo, en la peor inversión, debido a los resultados nocivos que provoca sobre las mismas fuentes de riqueza. Por eso debe tenerse como premisa la no explotación del recurso sino su aprovechamiento racional a perpetuidad. La cultura ecológica comunitaria les hará cuidar la tierra que será de sus hijos.

¿En qué tierras? En tierras adquiridas para este fin específico mediante líneas de crédito o también en tierras fiscales hoy no aprovechadas o subaprovechadas por el estado nacional o los estados provinciales. También en las que resulten de la reunión de grupos de minifundistas. Un área extensa posibilita el reparto de los riesgos por la diversificación de cultivos, un mejor aprovechamiento productivo, el autoabastecimiento de alimentos y energía, la investigación y la industrialización. El minifundio y el reparto de la tierra formando pequeñas parcelas individuales genera pobreza y torna a la célula familiar en esclava de la tierra, sin descansos ni seguridad.

¿Con qué recursos? Con créditos provenientes del estado nacional, provincial o municipal. Con los fondos previstos para la forestación, para el desarrollo cooperativo, para las energías no convencionales, para desarrollo turístico, etc. Con los que aporten las propias comunidades en aquellos casos en que pudieran hacerlo. Con los créditos y subsidios provenientes de organismos ecológicos y cooperativos internacionales para el desarrollo agroindustrial, que deberán ser avalados por el estado nacional. Con los fondos provenientes de los distintos ejercicios económicos que vayan siendo capitalizados por la comunidad. Con fondos previstos para la construcción de viviendas. A través de estos sistemas de autogestión, puede solucionarse, no sólo el problema de vivienda, sino también el del trabajo. Lo más importante es que con una reducida inversión puede financiarse la creación de numerosos empleos rurales, punto de partida de la posterior transformación de los insumos primarios, y el consiguiente aumento de la producción y oferta de bienes. Este hecho contribuirá positivamente al incremento del consumo local y a la exportación de sus excedentes.

¿ Con qué gente? Con todos los hombres y mujeres con espíritu emprendedor dispuestos a encarar nuevas formas de vida; con otro estilo de interrelación social más humana, solidaria y democrática. Con aquellas personas que abandonaron su terruño esperando encontrar mejor calidad de vida en las grandes ciudades. Invitándolos a generar este tipo de emprendimientos, tendríamos un principio de solución al gran problema de la mala distribución poblacional. Deberían tener prioridad, en todos los casos, los habitantes del lugar que manifiesten su voluntad de incorporarse a un emprendimiento de esas características y las comunidades aborígenes a las que deberíamos apoyar para potenciar sus posibilidades de proyectarse respetando su idiosincrasia y sus formas de vida, ayudándolos a desarrollar sus propias tecnologías.

¿Bajo qué forma legal? Preferentemente como cooperativas de trabajo, conforme los principios de la ley 20.337 y las normas específicas en la materia que garantizan el principio de autogobierno democrático, participación en los excedentes conforme el trabajo aportado, igualdad de derechos, no discriminación por razones de edad, sexo, raza, política, cultura o religión. Podría ser también bajo otras formas comunitarias a desarrollarse en el futuro, basadas en principios que garanticen equidad e igualdad de participación, sin discriminaciones. La tenencia social de la tierra compartida posibilita agrupamientos humanos que satisfacen todas las necesidades sociales que le están vedadas a una familia aislada. Al crear las condiciones para que el individuo ocupe un lugar en un grupo, sin perder su identidad, se posibilita que se proyecte en un medio que lo valora por lo que comparte y aporta a dicha comunidad. Este método de integración creará fuentes de trabajo que retendrán a la población en su lugar de origen.

El sistema propuesto generará puestos de trabajo con poca inversión por parte del Estado y generará nuevos desarrollos económicos y sociales conforme con nuestras potenciales fuentes de alimentación y energéticas, acordes con nuestras necesidades reales y con nuestra cultura.


APRODECO

domingo, 7 de septiembre de 2008

ALDEAS ECOLÓGICAS


IMPORTANTE: DESDE AQUÍ, NOS PROPONEMOS ABRIR UNA EXPANSIVA LÍNEA DE REFLEXION SOBRE ALDEAS ECOLÓGICAS. NO BASTA PROTESTAR, RECLAMAR O DENUNCIAR LO QUE NOS PARECE ABERRANTE. NOS TOCA TRATAR DE CONCRETAR EN LA REALIDAD LO QUE QUISIÉRAMOS VER EN EL LUGAR DE LO QUE NO QUEREMOS. SEGUIREMOS, CLARO ESTÁ, CON LA TEMÁTICA DE LA CIUDAD VERDE.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Nuevo sistema de vida sustentable. Ecoaldeas o Aldeas Ecológicas

(ampliar info mediante click en el título)


Robert Gilman, en su libro Ecoaldeas y Comunidades Sustentables (1991), postula que una Ecoaldea es un asentamiento a escala humana de rasgos holísticos, donde las actividades humanas están integradas al mundo natural de manera no dañina, de tal forma que den apoyo a un desarrollo humano saludable y que pueda continuar indefinidamente en el futuro”.

Todo proyecto relacionado con una Ecoaldea tiene sus inicios en una filosofía más o menos común entre todos los miembros que desean emprenderlo. Estos son la sostenibilidad de los recursos, la ecología, la relación con la tierra y el entorno social y la máxima autosuficiencia. La idea de las aldeas ecológicas nace en los años sesenta, cuando aparecen las primeras comunidades y se formula el concepto de permacultura, que consiste básicamente en la combinación de un respeto profundo por la naturaleza con la sustentabilidad económica.

En el área de la construcción ambiental, una ecoaldea debería contemplar el empleo de materiales naturales, el uso de fuentes energéticas renovables además de que las construcciones albergadas en su interior tengan un equilibrio entre lugares públicos y privados que estimulen de esta forma la interacción comunitaria y den cabida a espacios de diversidad y creatividad. Por lo general, las construcciones priorizan criterios estéticos y técnicos que se adecuen a su entorno, como lo son lasviviendas de geometría semicircular o piramidal que se caracterizan por su simpleza, tales como el Tipi y el Domo Geodésico.

La producción de los alimentos y de energía en la mayoría de los casos de ecoaldeas se integra con el hábitat. Un ejemplo es el método utilizado en la ecovilla argentina "Gaia", donde el régimen de vientos de la Pampa Húmeda favorece el uso de la energía eólica asegurando, de esta manera, todos los servicios de la vida urbana, incluso el acceso a Internet y la obtención de agua potable de napa.

Cabe destacar, quelos habitantes de las ecoaldeas no rechazan la tecnología moderna, sino que promueven su uso de una manera sustentable, es decir, tratando de construir asentamientos que satisfagan los requerimientos de la comunidad. Tal como señala el Dr. J.T. Ross Jackson en su documento sobre el movimiento ecoaldeas, se trata de crear un espacio "que provea una alta calidad de vida sin tomar más de la tierra que lo que se le devuelve.”

A diferente escala, en países como Argentina, México, Sudáfrica, India y Sri Lanka, existen una red de más de diez mil aldeas, con alrededor de nueve millones de habitantes, donde han alcanzado la sustentabilidad alimentaria, comprobando la tesis de que la permacultura, una vez equilibrado el ecosistema, asegura su propia sustentabilidad.

En Chile, actualmente existen sólo dos ecoaldeas funcionando: “Pualafquén”, ubicado a pocos kilómetros del balneario de Coñaripe y del Lago Calafquén, y colindante con la reserva ecológica que lleva el mismo nombre de la ecoaldea y "Portezuelo", ubicada en la Región del Maule, a cincuenta kilómetros de distancia de los embalses Colbún y Machicura y cercana a las termas de Panimávida y Quinamávida. En Ambas se desarrollan talleres en torno al concepto de permacultura, terapias, sanaciones y artesanía de la zona. La idea básica es integrar un grupo de ecoaldeanos que, sin apartarse del mundo, puedan ir creando una alternativa modelo tan buena que cualquiera quiera imitar. Desde luego, con el firme compromiso de trabajar sobre sí mismo, día a día, de manera de prevenir desde el comienzo cualquier desavenencia que vaya en perjuicio del grupo y de su armonía.

A pesar de la existencia de estas dos aldeas ecológicas,nuestro país tiene escasa experiencia con este tipo de alternativa de vida, además de existir poca difusión y promoción.

La Revolución de un Rastrojo en América del Sur

(hacer click en el título para ampliar la info y acceder al cronograma de labores)

Panos Manikis (discípulo directo de Masanobu Fukuoka) llegará a la Argentina en el mes de febrero del 2009. Se realizarán cursos, talleres, conferencias, y charlas sobre la filosofía y práctica del Cultivo Natural. Además habrá experiencias de reverdecimiento con el método de NENDO DANGO (bolitas de arcilla).
En diferentes puntos del país y países limítrofes será posible tener con nosotros a uno de los pocos discípulos del maestro Masanobu Fukuoka y principal activista en el reverdecimiento del planeta con los métodos de Cultivo Natural.



La naturaleza, mirada hoy como un recurso para satisfacer necesidades de progresos materiales de una parte de la población mundial, está en una etapa de deterioro tan palpable, que alarma a toda la población. Hoy en día se plantean muchas situaciones aisladas.

El Cultivo Natural se presenta como una respuesta que abarca todos los aspectos de la vida. Masanobu Fukuoka, a través de sus escritos, plantea, que llevando una vida sencilla en comunión con la naturaleza, todos los elementos necesarios están presentes, ya no tendríamos necesidad de cuidarla aisladamente. “La gente ya no pone los pies descalzos en la tierra pelada. Sus manos se han alejado de hierbas y flores, no dirigen su mirada al Cielo, sus oídos están sordos al canto de los pájaros, su naríz se ha hecho insensible a causa de los humos de los tubos de escape y su lengua y su paladar han olvidado los sabores sencillos de la Naturaleza. Los cinco sentidos han crecido aislados del orden natural. La gente se ha alejado dos o tres escalones del hombre verdadero...los verdaderos gozos y deleites del hombre eran un éxtasis natural. Esto sólo existe en la Naturaleza y se desvanece lejos de la Tierra.

Un medio ambiente no puede existir fuera de la naturaleza, y así la agricultura deberá ser el fundamento para vivir. El retorno de toda la gente al campo para cultivar la tierra y crear aldeas de hombres verdaderos es el camino a seguir para la creación de ciudades ideales y naciones ideales”.

Trabajar junto a la naturaleza va más allá de cultivar la tierra para obtener un producto. El Cultivo Natural se opone radicalmente a todos los conceptos y valores existentes en la sociedad hoy imperante, y nos reclama un cambio en la forma de ver y valorar las cosas. Justamente en un momento de la humanidad en donde existe una crisis económica, política y cultural, y que ésta está llegando a su límite de tolerancia. Ya estamos sintiendo la falta de alimentos, la falta de combustibles, la explotación y destrucción sin retorno de amplias zonas de tierras que fueron fértiles, y otras tantas manifestaciones que nos indican que hay que cambiar de modelo. Y que el despertar a un nuevo modo de vida debe ser dentro de la naturaleza.

Es por todo esto que un grupo vinculado al movimiento de Agricultura Natural
considera de gran aporte tener la visita del principal discípulo Masanobu Fukuoka:
Panos Manikis; quien durante estas últimas décadas se ha encargado de difundir sus enseñanzas, participando activamente en los dos pilares fundamentales en los que deberíamos basarnos para la creación del nuevo mundo:

1. El reverdecimiento de amplias zonas del planeta en proceso de erosión y desertificación mediante la siembra masiva de semillas encerradas en bolitas de arcilla (NENDO DANGO); y de esta manera aumentar las lluvias atraídas por los bosques, y;

2. El establecimiento de granjas naturales autosuficientes; en donde cada familia pueda obtener todas sus necesidades.



Edificios “verdes” maduran en India

Publicado el Septiembre 18, 2008
BANGALORE, India, sep Por Keya Acharya


IPS) - Las normas que rigen en India el ahorro de energía en los edificios no son de cumplimiento obligatorio, pero en esta materia el país es mucho más “verde” que muchas naciones ricas.

“En términos de ritmo y velocidad estamos significativamente adelantados”, dijo Chandrasekhar Hariharan, director gerente de la empresa Conservación de la Biodiversidad (BCIL, por sus siglas en inglés), con sede en Bangalore, la mayor constructora india de viviendas ambientalmente amigablesa.

Un “edificio verde” está diseñado para ser lo más eficiente posible en ese aspecto, así como en su consumo de recursos como agua y materiales de construcción y en la disposición de residuos sólidos.

Otra intención es que sea viable tanto para el cliente como para el constructor en términos financieros, estéticos y de funcionalidad.

La modesta superficie de 2.300 metros cuadrados ocupada por este tipo de construcciones en 2003 ha crecido a 2,3 millones de metros cuadrados en cuatro años, y que se proyecta un aumento anual de 93.000 metros cuadrados para 2010.

Así lo indicó S. Raghupathy, director del Consejo de Edificios Verdes de India (IGBC, por sus siglas en inglés), organización creada en 2000 que reúne a empresas, agencias gubernamentales e instituciones de la sociedad civil.

Una de las razones que explican esta rápida expansión es el sostenido crecimiento de la economía india y su carácter de potencia económica emergente, lo cual alimenta la demanda de construcciones comerciales, residenciales y de infraestructura.

Aunque el consumo por habitante es mucho menor en India que en las economías occidentales, el sector de la construcción y los edificios ha pasado de utilizar 14 por ciento de la energía generada en los años 70 a casi 30 por ciento en la actualidad.

Los edificios en los países ricos consumen alrededor de 40 por ciento de la energía generada y constituyen una gran fuente de emisión de gases contaminantes, dijo Mili Majumdar, directora asociada de ciencias de edificios sustentables en el Instituto de Recursos Energéticos (TERI, por sus siglas en inglés).

La mayoría de los edificios indios copian los patrones occidentales de uso intensivo de energía, por lo que la eficiencia es vital, dado el rápido crecimiento económico, agregó.

El área comercial y residencial construida en 2004 y 2005 sumó alrededor de 40,8 millones de metros cuadrados, aproximadamente uno por ciento del total anual promedio en todo el mundo. La demanda y la escasez de oferta se mantienen.

Según el Banco Nacional de Vivienda, India presenta un déficit de 8,9 millones de viviendas en las ciudades.

En Bangalore, la premiada área residencial del BCIL, T-Zed (apócope en inglés de “hacia el desarrollo de energía cero”), trata y recicla el agua de lluvia almacenada. También utiliza calefacción e iluminación solar y un sistema de aire acondicionado sin compresor que mantiene a las casas libres de polvo y refrigeradas.

“Incluso bebemos el agua que sale de la canilla”, dijo Taranjit Nair, una residente del complejo, madre de dos hijos. Esto es un lujo en India, dada la pobre calidad del suministro.

En Nueva Delhi, el TERI ha sido de ayuda al gobierno en sus esfuerzos para establecer regulaciones hacia la construcción de viviendas “verdes”.

Su edificio emblemático, el Centro de Hábitat Indio, representa una isla de espacios verdes y ventilados. Su centro de entrenamiento en Gurgaon, a unos 50 kilómetros de la capital, emplea numerosas técnicas para reducir la demanda de energía con fines de refrigeración, calefacción e iluminación.

Los estándares para edificios “verdes” del IGBC se basan en los del estadounidense Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental (LEED, por sus siglas en inglés), que califica a las construcciones por su manejo de la energía, disposición de residuos y calidad del aire en interiores.

Raghupathy rechaza el argumento de que las pautas de LEED no son aplicables en India porque se basan sobre conceptos, como el uso de aire acondicionado, que son occidentales.

“Los principios de los edificios ‘verdes’ son universales y LEED está evolucionando en forma constante”, afirmó. “Los ahorros en energía y agua atraen a más constructores comerciales al IGBC.” (FIN/2008)

lunes, 26 de mayo de 2008

"La falta de alimentos es un mito persistente"


Por Stephen Leahy

El encarecimiento del petróleo y del transporte puede obligar a los gobiernos a volver a confiar en la producción local de alimentos, afirma en entrevista con Tierramérica el científico Michel Pimbert.

LONDRES, 19 may (Tierramérica).- La actual crisis alimentaria ha revivido el mito de que el mundo no produce suficiente comida para toda su población, afirma Michel Pimbert, autor de un nuevo estudio que propone revalorizar la producción local.

La crisis es una manufactura del sistema global de mercado, sostiene Pimbert, director del Programa de Agricultura y Biodiversidad del Instituto Internacional para el Ambiente y el Desarrollo (IIAD), con sede en Londres.

Hay que desandar la globalización y evolucionar hacia la producción alimentaria local, que permita a la gente controlar su propia nutrición, ingresos y economías, desde los hogares hasta el plano regional.

Pimbert expone sus ideas en la publicación en Internet "Towards Food Sovereignty" (Hacia la soberanía alimentaria), que incluye vídeos y audios con testimonios de agricultores, indígenas y consumidores.

Los primeros tres capítulos están disponibles gratuitamente en el sitio web del IIAD (http://www.iied.org/).

Pimbert no es el único que reclama cambios de rumbo en la agricultura.

El 15 de abril, la Evaluación Internacional del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD, por sus siglas en inglés) difundió investigaciones de varios años y concluyó que seguir con las prácticas agrícolas habituales conduce al desastre.

Aunque no tomó parte directa de los trabajos de la IAASTD, Pimbert afirma que su investigación fue paralela, al trabajar directamente con pastores y agricultores tradicionales para incluir sus puntos de vista, en general marginados.

Tierramérica dialogó con Pimbert en su oficina de Londres.

Tierramérica: --Muchos funcionarios e instituciones reclaman una mayor producción alimentaria para resolver la crisis de la carestía. ¿Qué piensa usted?

Michel Pimbert: --Que no hay bastante comida para alimentar a todos es un mito persistente. Las cuestiones reales son la distribución de los alimentos y la desigualdad de los ingresos.

Entidades como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR) reclaman más investigación para elevar los rendimientos de las cosechas. Es más de lo mismo. Nadie se fija en el acceso a los alimentos y a la tierra. Es mucho más fácil hablar sobre cuestiones tecnológicas que sobre el panorama completo.

Es momento de mirar qué es lo que está mal en el sistema alimentario mundial y hallar maneras de que funcione mejor, especialmente para las comunidades pobres y marginadas.

-- ¿Qué son los sistemas alimentarios locales?

-- Comienzan en el hogar y se expanden al vecindario, el municipio y la región. Junto a la producción alimentaria se incluye el procesamiento, distribución, acceso, consumo, reciclaje y disposición de residuos. Varían mucho entre un lugar y otro y son la base del sustento, la cultura y el bienestar de cientos de millones de personas, en su mayoría de naciones en desarrollo.

-- ¿Cuáles son las ventajas de la producir los alimentos en el mismo lugar donde se consumen?

-- Es mucho más democrático, ofrece más control a los ciudadanos. Es ecológicamente más sustentable y más adaptable a las condiciones cambiantes.

Mantiene los recursos dentro de la comunidad y genera más ingresos locales. Además, potencia la diversidad cultural, reflejando la historia y las circunstancias de cada lugar. Después de todo, la comida es cultura.

-- ¿Qué hay que hacer: crear o fortalecer sistemas alimentarios locales?

-- Gobiernos, corporaciones internacionales y otras elites marginan o directamente amenazan los remanentes de estos modelos y los ecosistemas de los que dependen. Treinta años de políticas neoliberales han devastado la producción local con el comercio desleal (dumping) de alimentos fuertemente subsidiados de las naciones ricas a las pobres.

-- ¿Cómo recuperar la producción local en un país destruido como Haití, por ejemplo, donde ha habido disturbios por falta de alimentos?

-- Lo primero es observar las políticas que impiden o dificultan el surgimiento de estos sistemas. Detener las importaciones de alimentos baratos subsidiados sería un primer paso. Se puede lograr que los sistemas alimentarios sean justos y sostenibles. Pero se necesitan políticas nacionales e internacionales que promuevan la soberanía alimentaria junto con fuertes federaciones de organizaciones locales.

La protección de la agricultura nacional es indispensable en muchos países pobres. Es interesante que varias naciones estén haciendo eso precisamente ahora. India, por ejemplo, rechaza el principio de la Organización Mundial del Comercio de que hay que abrir los mercados, pues intenta controlar su propia seguridad alimentaria.

-- ¿Qué quiere decir para usted soberanía alimentaria?

-- Es el derecho de las poblaciones a decidir sobre sus alimentos y agricultura. Tiene que ver con regenerar una diversidad de sistemas alimentarios autónomos basados en la equidad, la justicia social y la sustentabilidad ecológica.

-- ¿Qué impacto puede tener en este proceso el encarecimiento del petróleo y de la energía?

-- El sistema agroindustrial global es muy dependiente de la energía barata. Se requieren entre 10 y 15 unidades de energía para producir una unidad de energía alimentaria

Los sistemas locales de producción son mucho más eficientes en cuanto a consumo de energía, y el aumento de los costos de la energía y del transporte puede obligar a los gobiernos a reconocer esta realidad.

Como concluyó la IAASTD, nuestro sistema alimentario necesita una transformación completa para cumplir los desafíos de las próximas décadas. ¿Haremos pequeños ajustes o los cambios profundos necesarios para integrar alimentos, ecología, sustento y cultura?

-- ¿Qué espera lograr con su libro?

-- Generar debate sobre estos temas y elevar la conciencia sobre la necesidad de una transformación en todos los niveles. Espero que la gente reflexione y presione por el cambio.

* Corresponsal de IPS.

Reflexiones: FORO URBANO MUNDIAL


Ciudades verdes

Por primera vez, en el mundo hay más personas viviendo en áreas urbanas que en el campo. Diversas ciudades han iniciado proyectos para hacercarse al ideal de ciudad verde buscando alcanzar el equilibrio entre progreso y sostenibilidad

El año que acaba de comenzar representa un punto de inflexión en la forma de vida de los seres humanos. Por primera vez, hay más personas viviendo en áreas urbanas que en el campo, según la ONU. Esto significa que a los problemas ya conocidos de las grandes urbes (contaminación, exacerbado consumo energético problemas de movilidad, inseguridad...) se le suma el hecho de que la mayoría de los pobres vive ya en las ciudades, con lo que corren el riesgo de convertirse en urbes gigantes con un centro histórico rodeado de enormes bolsas de miseria en forma de suburbios. En 2003, 280 millones de personas de Asia, África y centro y sur de América vivían hacinadas (cuatro o más personas compartiendo una pequeña habitación). La contaminación urbana mata a tres millones de personas al año y un millón de niños muere cada 12 meses por contaminación en el interior de las casas. Y todo ello, en un mundo en que la mitad su población (2.400 millones de personas) usa diariamente combustibles fósiles altamente contaminantes (como la gasolina).

Para conseguir que las ciudades sigan siendo el motor económico y de desarrollo social y el principal generador de riqueza de los países, la ONU asegura que es imprescindible mejorar las infraestructuras, el transporte y la salud de los nuevos habitantes y seguir buscando la manera de alcanzar el equilibrio entre progreso y sostenibilidad.

"Las ciudades se enfrentan en el siglo XXI a un reto sin precedentes. Su misma existencia está amenazada por las consecuencias del cambio climático. Su cohesión social y su estabilidad están amenazadas por la exclusión y las desigualdades. La calidad de vida y la salud de sus habitantes se ve cada día más perjudicada por el deterioro de la calidad del aire y del agua". Así arrancó el año pasado el último World Urban Forum, organizado por la ONU en la ciudad canadiense de Vancouver.

Entre las iniciativas que se presentaron, se encontraban los proyectos y las buenas prácticas de distintas ciudades, ejemplos a seguir para las demás que pueden aplicar a sus propias circunstancias. Proyectos de mayor o menor envergadura, muchos de ellos intentan acercarse al ideal de ciudad verde, mejorando la movilidad, fomentando el transporte público, en bici o a pie, en lugar del automóvil, o buscando un urbanismo basado en las energías renovables. Friburgo (Alemania), Vancouver (Canadá), Bogotá (Colombia) o Malmoe (Suecia) son algunos de los ejemplos.

Vancouver (Canadá)

Asomada a la costa canadiense del Pacífico, Vancouver es frecuente finalista en las competiciones mundiales sobre calidad de vida. Cuenta con la belleza natural de su entorno, es la cuna de Greenpeace y el hogar del conocido ecologista canadiense David Suzuki. Como anfitriona del Foro Urbano Mundial y de los futuros Juegos Olímpicos de Invierno en 2010, la ciudad sabe que debe aprovechar el momento para llamar la atención del mundo sobre grandes proyectos. Entre ellos está la creación de una comunidad sostenible en 32 hectáreas de primera categoría. La zona, situada en la orilla sureste de una ensenada llamada False Creek, está destinada a acoger también la villa olímpica.

"Los criterios que se están fijando para False Creek están sirviendo para que los promotores comprendan que construir en verde no tiene por qué costar necesariamente mucho más", dice Sean Pander, del grupo de Sostenibilidad en el Ayuntamiento de Vancouver. Todas las construcciones se atendrán a criterios de ahorro de energía, aprovechamiento del agua y máximo uso posible de materiales locales, reciclados y reciclables. El transporte también se verá afectado. Las plazas privadas de aparcamiento serán limitadas y se venderán aparte de las viviendas, para animar a los residentes a usar transporte público y bicicleta. Además, combinará edificios de apartamentos con bellos espacios públicos y se podrá ir a pie hasta el barrio de las oficinas en el centro. El vancouverismo combate la decadencia de los centros urbanos y la extensión urbana descontrolada.

En el último decenio, el Ayuntamiento ha utilizado métodos para animar a la gente a que ande, vaya en bicicleta y utilice el transporte público. Entre 1994 y 2004 hubo un 44% más de trayectos a pie; un 180% más de trayectos en bicicleta; un 20% más de uso del transporte público; y un 10% menos de trayectos en coche particular; la población creció un 20%.Además, se están haciendo modificaciones en todos los edificios públicos para un mejor aprovechamiento de la energía. El Ayuntamiento ha comprado coches híbridos, emplea biodiésel y recobra el metano generado en los vertederos y lo reutiliza para calentar invernaderos y generar electricidad.

Friburgo (Alemania)

Friburgo de Brisgovia, bastión de Los Verdes, que gobiernan con el 30% de los votos, ha recibido numerosos premios por su gestión del tráfico y las energías renovables, y acoge a visitantes de todo el mundo que vienen a aprender políticas que poner en práctica en sus países.

Friburgo sigue una política integral de tráfico coherente desde hace 35 años. "En esto no hay éxitos a corto plazo", advierte Martin Haag, jefe del departamento de Infraestructura del ayuntamiento, quien recuerda el primer Plan General de Tráfico, aprobado en 1969. "Entonces aún no se hablaba de sostenibilidad, pero había una voluntad de proteger el casco antiguo del tráfico motorizado".

En los años setenta se redescubrió la bicicleta. Y en 1972, cuando muchas ciudades se deshacían de los tranvías, Friburgo optó por ampliar su red. De 1985 a 2004, los silenciosos y no contaminantes tranvías casi duplicaron el número de pasajeros.

En 1975, la lucha contra la construcción de una central nuclear unió a la población. Por una vez, estudiantes -mayoritariamente de izquierdas-, y vinateros -tradicionalmente más conservadores- luchaban juntos. Los unos, en defensa del medio ambiente; los otros, temerosos por el futuro de sus viñedos. La preocupación medioambiental ha dado sus frutos: la utilización de la bicicleta aumentó de 1982 a 1999 del 15% al 27% de los desplazamientos, mientras el uso del coche se redujo del 29% al 26%. En ese tiempo, los friburgueses pasaron de emplear los transportes públicos para el 11% de los desplazamientos a usarlo para el 18%.

En la ciudad no hay atascos ni ruidos. El tráfico de bicicletas es continuo por los 500 kilómetros de vías perfectamente señalizadas que la recorren. Los trayectos sobre dos ruedas no son largos gracias a que la ciudad es relativamente pequeña -15.300 hectáreas, de las que el 40% es bosque-, y la política de transportes se completa con una de urbanismo que evita que Friburgo crezca demasiado. "Se trata de construir sólo en zonas ya urbanizadas para que no haya que talar más bosque y mantener la ciudad en dimensiones compactas", explica la concejala de Medio Ambiente, Gerda Stuchlik.

Para resolver de manera no contaminante la entrada y salida de la ciudad de 80.000 personas diarias, se creó junto a la estación central un aparcamiento vigilado y con techo con cabida para 1.001 bicicletas que hace posible la combinación de tren y bici en el desplazamiento diario al trabajo. Esta instalación ofrece además reparación y alquiler de bicis, y alberga una agencia de coches compartidos. Este sistema, denominado Car Sharing, funciona en toda Alemania y permite usar coches por horas o días a un precio inferior que el alquiler tradicional.

La agencia de Car Sharing friburguesa tiene más de 100 vehículos. Muchos de sus usuarios viven en el barrio superecológico de Vauban, un distrito sin coches ni humos, abastecido por energía solar. Antiguo cuartel de las fuerzas de ocupación francesas, en 1993 Vauban pasó a manos del Ayuntamiento, que decidió construir un barrio ecológico respetando el arbolado. La mayoría de las casas tiene placas solares para su consumo energético. Algunas ni siquiera necesitan calefacción gracias a su construcción con materiales que aprovechan al máximo el calor del sol y proporcionan un aislamiento óptimo. Otras generan más energía de la que necesitan, que venden a la compañía eléctrica local. Así amortizan en diez años el costo de la instalación.

Vauban es un idilio ecologista con tintes orwellianos. Quien tiene coche está obligado a comprar una plaza en uno de los dos garajes-solares que están a la salida del barrio. Los que no tienen vehículo deben dar cuenta anualmente de si esta circunstancia ha cambiado. "Si se descubre que tienes coche y no tienes plaza, te obligan a pagar como multa los intereses que ahorraste por no comprar la plaza de garaje", aclara Lübke, orgulloso de un sistema que funciona a base de control entre los vecinos.

Dentro de Vauban no está permitido aparcar más que excepcionalmente, y casi no hay tráfico. No extraña que sea el distrito con más niños de Alemania: allí, la calle es el patio de juegos. Sólo el tranvía recorre la vía principal del barrio. "Se trataba de que el camino hasta la parada del tranvía fuera más corto que hasta el garaje, como medida disuasoria", explica Lübke. Y, desde luego, fue un éxito: de las 500 familias que viven en Vauban, 400 no tienen coche.

Más de 10.000 personas trabajan en el sector del medio ambiente en Friburgo y alrededores, mayoritariamente en empresas relacionadas con la energía solar, que factura 1.000 millones de euros al año. Con 36,7 vatios por habitante y 11.223 colectores térmicos, Friburgo lidera la clasificación de ciudades con mayor empleo de energía solar.

En esta ciudad suaba residen los principales institutos de investigación solar del país. Las placas no sólo están en casas particulares, sino que adornan y abastecen de electricidad una gran torre de oficinas en la estación de tren y cubren los edificios de varias comunidades religiosas. Las 19 parroquias evangélicas de la ciudad reciben sólo electricidad de fuentes renovables, a pesar de ser más cara.

La comunidad católica de San Pedro y San Pablo es pionera en la utilización de energía solar. Desde 2001, sus paneles producen 20.000 kilovatios por hora al año, y ahorran 10 toneladas anuales de CO²

. Lo que la comunidad ingresa por la venta de la electricidad que le sobra lo dedica a financiar cuatro comedores populares en Lima.

Bogotá (Colombia)

Todos los días, a las 6.30, María llega al terminal Usme de TransMilenio, en el extremo sur de Bogotá (Colombia), y toma un autobús articulado expreso para ir al extremo norte, donde trabaja de limpiadora. Tarda 55 minutos. Antes, cuando no existía este sistema de carriles exclusivos, tardaba más de dos horas. Por eso no le importa viajar en coches atestados: "El tiempo que me ahorro lo gasto en atender a mis hijos; quedaban solos hasta entrada la noche", cuenta. María es una de los 1,25 millones de personas que diariamente usan TransMilenio, un sistema inaugurado hace seis años que ha representado un alivio en el caótico transporte de esta ciudad de más de siete millones de habitantes. Cada viajero ahorra 33 minutos diarios de media. Es la mayor virtud de un sistema gestado por años, que echó a andar el 18 de diciembre de 2000 el alcalde Enrique Peñalosa. La planificación, gestión y control corren por cuenta del Consistorio; la operación y la recaudación están en manos de particulares.

El sistema suma 84 kilómetros, y operan ya siete portales que interconectan lugares extremos en los cuatro puntos cardinales. Cubre el 23% de la demanda de transporte público. La meta es mover el 80% en 2030, cuando tenga 388 kilómetros. Nadie niega sus virtudes: la mitad del 20% que tenía coche, lo vendió, y el resto lo deja en casa los dos días de pico y placa -restricción de acuerdo al número de la matrícula-. La red de comunicación articuló una ciudad fraccionada entre el norte rico y el sur pobre. Aunque hay robos, es un sistema seguro. Por primera vez, los discapacitados en silla de ruedas y las madres con carritos pueden usar el transporte público.

TransMilenio ha alterado el paisaje urbano. La ciudad ganó en monumentalidad. Hoy la ciudad tiene más puentes elevados, túneles, aparcamientos para bicicletas, avenidas amplias y muchos puentes peatonales. "La ciudad es otra, más bonita; por fin Bogotá tiene un transporte decente", dice un hombre mayor, mientras juega con su compañero de viaje a adivinar cómo era antes lo que hoy es la troncal [carril exclusivo] de Suba, la obra pública más grande y más costosa en toda la historia de la ciudad, inaugurada el pasado mayo. "Estamos construyendo espacios para que la gente los disfrute", dice Angélica Castro, gerente de TransMilenio. Esta ingeniera civil de 41 años creció con el sistema: fue su primera jefe de planificación y escaló hasta llegar a la dirección.

Algunos urbanistas cuestionan los altos costos; otros critican que el cemento le está robando espacio a las zonas verdes y que los puentes metálicos rompen la armonía de la ciudad. Para el urbanista Mario Noriega, sólo ahora se está empezando a ver la complejidad del sistema. Las quejas aumentan por las largas esperas: en algunas troncales ya no caben más autobuses y por eso siempre van atestados; además, los alimentadores -red complementaria de 345 autobuses hacia los barrios más pobres- son pocos y, como comparten vía con el tráfico normal, avanzan a paso lento. "Con la saturación del corredor de TransMilenio sólo quedan dos opciones: construir el metro o la ciudad-región", dice Noriega.

La gerente de la empresa acepta las críticas: "Podemos tener problemas de capacidad, pero eso no implica cambio de tecnología", dice. Y habla de ampliación de estaciones y de troncales exclusivos para los autobuses rojos articulados.

Desde el Ayuntamiento se trabaja para que el transporte público sea un todo y no una competencia entre TransMilenio y el transporte tradicional. El problema es cómo hacerlo y cuánto tardará en implementarse. La entrada de TransMilenio implicaba que por cada articulado salieran de circulación ocho autobuses viejos, inseguros y altamente contaminantes. Ha sido imposible de cumplir. Los empresarios de transportes tienen un gran poder político y los alcaldes, pocas herramientas para meterlos en cintura. Por las estrechas calles de esta ciudad que creció desordenada, sin planificación, circulan 20.000 autobuses, muchos semivacíos y un gran porcentaje con más de 15 años, y 60.000 taxis. Además, hay transporte pirata en las zonas marginales.

La sobreoferta genera atascos insoportables en las horas punta. Mientras se logra el acople de los dos sistemas, Bogotá seguirá moviéndose a dos velocidades: la que va rápido y de manera segura por los corredores de TransMilenio y la que se moviliza de manera lenta en el sistema tradicional, donde no hay paradas, donde es posible tomar o bajarse de un autobús en la mitad de una calle y donde se viaja sin respetar las normas. por la llamada guerra del centavo, generada por la falta de horario y salario fijo para los conductores. Las rutas, por ello, no siempre son fijas.

Malmoe (Suecia)

En la ciudad sueca de Malmoe, la tercera del país, a 600 kilométros de Estocolmo y unida por un puente a Copenhague, se ha puesto en marcha un plan de lo que debería ser la ciudad del futuro. Esa ciudad está emplazada en la zona portuaria, y lleva el nombre de Puerto del Oeste.

El origen de esta experiencia se encuentra en la Feria europea de la Vivienda que tuvo lugar en Malmoe en 2001. En el proyecto se tuvo en cuenta el crecimiento demográfico mundial, entre enormes carencias y un consumo desenfrenado que origina, además de tensiones sociales, destrucción de espacios naturales, agotamiento de recursos y contaminación. La experiencia de Malmoe ha dado respuesta a estos desafíos.

En materia de energía, se buscó la utilización de fuentes renovables. El 100% se produce localmente. Una bomba extrae calor del agua de mar y las aguas subterráneas y lo utiliza para la calefacción y el aire acondicionado. Otra fuente de energía proviene de la instalación de 1.400 metros cuadrados de paneles solares.

El transporte urbano se ha encarado dando prioridad al uso de la bicicleta. Se han construido caminos para el transporte público desde Puerto del Oeste hasta el centro y barrios periféricos, estimulando el uso de gas y energía eléctrica en los vehículos, limitando el uso del automóvil.

Los espacios verdes son parte esencial del nuevo barrio. Se han creado dos parques con condiciones específicas para diversas especies vegetales. Han sido instalados 3.000 metros cuadrados de cubiertas ecológicas, y previamente se procedió a descontaminar el suelo de la zona, que durante años había recibido los residuos químicos de las industrias existentes.

Los residuos domésticos tienen una solución satisfactoria mediante el reciclaje y clasificación del 70%. Se utiliza un sistema móvil de aspiración neumática para transportar los residuos previamente clasificados. Los biodegradables se transforman en biogás, que después se utiliza para la calefacción. Los sedimentos de las aguas residuales son procesados para la extracción de fósforo.

La totalidad de las viviendas disponen de conexión a Internet por banda ancha. Cinco años después de iniciada la construcción de Puerto del Oeste, el equipo que lo proyectó ha evaluado la experiencia como positiva, aunque no se han cumplido todas las expectativas, como es el caso de la participación ciudadana. Pero se tiene conciencia de que el cambio de hábitos y mentalidad es un proceso que exige tiempo.

Puerto del Oeste es un proyecto en marcha que ha cumplido su primera etapa de construcción de 600 viviendas y prosigue activamente su expansion. Lars Jaeger es propietario de una galería de arte moderno ubicada en la rambla del nuevo barrio. Tiene también su vivienda en la zona. "Mi familia y yo nos sentimos muy bien aquí", dice, "la presencia del mar, la cercanía de la naturaleza y la calidad del entorno en general y de las viviendas en particular, hacen la vida agradable". Tiene una única queja, aunque admite que es de menor cuantía: las dificultades para estacionar el automóvil.

Interesante, porque se trata de la visión de alguien que procede de otro entorno, es la opinión de Machteld Bergstra, estudiante holandesa que decidió trasladarse a vivir a Malmoe. Tiene un pequeño tallercito en el nuevo barrio en el que restaura sillas antiguas. Lleva pocos meses viviendo en su nuevo país y todavía no ha aprendido el idioma, por lo que se comunica en inglés. "Me siento muy contenta aquí", afirma. "Además de que tengo trabajo, la cercanía del mar, el colorido de las fachadas de las casas, y el ambiente en general, me gustan".

Fuente: El País