viernes, 15 de noviembre de 2013

El fin del suburbio

YOUTUBE: THE END OF SUBURBIA  (enlace aquí)



El fin del suburbio 

o el agotamiento del 

sueño norteamericano 

[documental]

consume hasta morir

The End of Suburbia es un retrato de un sueño que nos ha salido muy caro. Este sorprendente documental, dirigido por Gregory Greene, analiza el sueño norteamericano basado en la movilidad en coche gracias a la época de petróleo barato.

Desde la Segunda Guerra Mundial los estadounidenses han invertido mucho de su abundancia el Suburbio. Ha prometido una sensación de espacio, económicamente accesible, vida familiar y avance. Tan pronto como la población del suburbio se extnedió en los últimos 50 años, así también el estilo do vida del suburbio se ha insertado en la conciencia norteamericana.

El Suburbio, y todo lo que promete, se a convertido en el Sueño Americano. pero como vamos entrando en el siglo XXI, serias preguntas están comenzando a emerger sobre el sostenimiento de este estilo de la vida. Con honradez brutal y un toque de ironia, el final del Suburbio explora el estilo de vida americano y sus perspectivas mientras que el planeta se acerca a una época critica, así como la demanda global por los combustibles fósiles comienza a degastar la fuente. La producción tope del petróleo de mundo y la declinación inevitable de combustibles fósiles ahora están sobre nosotros, alguno científicos y políticos discuten en este documental. Las consequencias de la inacción frente a esta crisis global son enormes.

¿Qué significa el tope de producción de petróleo para Norteamérica? ¿Mientras los costos de la energia se elevan súbitamente en los años que vienen, cómo las poblaciones de los suburbios reaccionaran al derrumbe de su sueño? ¿Están los suburbios de hoy destinados a convertirse en los tugurios de mañana? ¿Y qué se puede hacer AHORA, individualmente y colectivamente, para evitar el final del Suburbio?

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Leonardo Boff: "La mayoría de los políticos son analfabetos ecológicos"





Patricia Reguero*

"El hombre ya no es el centro de la religión, y lo es la Madre Tierra": Leonardo Boff resume su ideario en lo que él mismo llama "las cuatro ecologías". Para Boff la Ecología es un "concepto estratégico", sobre el que se asienta todo lo demás. Con los conceptos de ecología ambiental, social, mental e integral pretende integrar a la Madre Tierra y al ser humano en todas sus dimensiones.

Leonardo Boff es profeta de una nueva era, pero no predica desde un púlpito. Está en Getafe, en una sala del edificio de Humanidades de la Universidad Carlos III. Y fuera le espera Marcia, su compañera de batalla. El Congreso de Derecho ha usurpado a la cita con Boff el Aula Magna y sus fieles se han ido hasta el edificio 14. Los fallos técnicos impacientan más a su acompañante, el teólogo y director de la cátedra de Teología Ignacio Ellacuría, Juan José Tamayo, que a este hombre que ha venido desde Brasil a hablar de cristianismo y ecología, y que empieza diciendo a su auditorio que el ser humano ya no es el centro.

-En su visión ecologista del cristianismo, el hombre ya no es el centro de la religión, y lo es la Madre Tierra. ¿Cómo ha sentado eso a la base cristiana y a las altas esferas de la Iglesia?

-Esa idea de la tierra como madre es una idea común de las religiones de tradición judeo-cristiana. Hay una profunda comunión entre tierra y humanidad, y habría que devolver esa conciencia a los cristianos de sentirse parte del planeta.

Boff, doctorado en Filosofía y Teología, ordenado franciscano en 1959 para renunciar en 1992 a sus actividades sacerdotales a la vez que anunciaba que "seguía en la trinchera", pasa estos días por Madrid con su bandera verde. Y propone empezar por llamar al planeta Madre Tierra, porque así no nos atreveremos a profanarla, conquistarla y dejarla agonizando.



Ecología olímpica

Boff cree que "los Juegos Olímpicos son el gran reto de Brasil" y espera que su país pueda "hacer unos juegos ecológicos, y hacerlos conscientemente para que en ese encuentro de millones de personas llegue un mensaje que nos lleve a amar la Tierra". Sin embargo, no confía del todo en el presidente, Luis Inazio Lula da Silva. "Lula entiende la Naturaleza como algo importante pero no ve que es algo estratégico que tenemos que hacer con políticas del Estado". Tampoco confía, en general, en que la clase política ayude en ese nuevo advenimiento: "La mayoría son analfabetos ecológicos".

Leonardo Boff espera que la cita olímpica sea ecológica, pero también que sirva para hacer cambios importantes y "despertar especialmente a las barriadas pobres la autoestima de mejorar sus vidas, sus casas, los paisajes". La cita olímpica puede ser "un proceso pedagógico de construcción de ciudadanía".

Retirada sostenible

"Empieza el tiempo del mundo finito", dice Boff. "No vamos al encuentro del calentamiento global, estamos ya dentro", Además, "el calentamiento es antropogénico: tiene la huella humana". El teólogo cree que ya no se debe hablar de "desarrollo sostenible" sino de "retirada sostenible". Pero su visión no es catastrofista. "Hay dos actitudes: se puede ver este escenario como una crisis o como tragedia; la crisis purifica, la tragedia culmina en un gran desastre". Él, claro, se sitúa en la primera y asegura que "estamos en la puerta de una nueva etapa: la etapa planetaria".

Tierra que piensa

"Los astronautas nos enseñaron que, mirando desde fuera, Tierra y Humanidad es una sola realidad", asegura. Para Boff, "el ser humano es un momento de la Tierra, de su evolución". "Cuando la Tierra empezó a pensar, ahí emergió el ser humano", resume. "El ser humano es Tierra, pero tierra consciente, amante, responsable".


La guerra contra la Tierra


Para Boff, el proyecto de la especie humana es "un proyecto Alejandro Magno o Hernán Cortés". Es decir, un proyecto de conquista. "Y la especie humana puede cantar su triunfo, ocupó el 83 por ciento del Planeta", dice, y "dejó vació el 17 por ciento que le resulta inhabitable". Y no sólo eso: "Sólo una cultura suicida puede destinar gran parte de su esfuerzo a la cultura de la muerte, y no de la vida". En esa guerra contra la Naturaleza, tenemos las de perder. "La Tierra es más fuerte que nosotros", advierte. "Tenemos que firmar una paz perpetua, no basta con una tregua".



*Periodista española

viernes, 22 de julio de 2011

Arcosanti, Ciudad de cuatro dimensiones





por Darío Maranzano

A comienzos de 1981 se publicaron en los Estados Unidos las cifras preliminares del censo de 1980. Las estadísticas muestran que casi todas las grandes ciudades americanas han perdido entre el 10 y el 21 por ciento de población respecto del censo de 1970. Según testimonios aún no cuantificados definitivamente, pareciera que algo similar ocurre con diversas ciudades (Londres, Glasgow, Zurich) de países europeos occidentales. Para muchos, el fenómeno resulta inexplicable pues contradice la tendencia global de afluencia de gente hacia las grandes ciudades que se iniciara con la era industrial, y que todavía continúa a paso acelerado en las regiones del planeta donde la marca de la industrialización recién llega a sus costas con todo vigor. Para otros, en cambio, las estadísticas estarían meramente reflejando parte de un fenómeno más amplio que tiene lugar en la sociedad capitalista industrialmente avanzada: el pasaje de la era industrial a la era post-industrial, pasaje que, por su misma novedad histórica, estaría produciendo a todo nivel fenómenos lógicamente no extrapolables a partir de las tendencias hasta ahora vigentes.
El hombre vio tradicionalmente a la ciudad como madre protectora, símbolo amurallado que lo rescataría de los rigores de lo impredecible y le brindaría el sueño de dejar de estar a merced de la naturaleza - Rea o Cibeles, diosa griega de la Tierra, lleva en su cabeza una corona de muros, símbolo de la ciudad, la madre que cobija a los moradores, sus hijos. Pero a medida que el seguro entorno controlado de la ciudad fue reemplazando al fluctuante medio ambiente natural, el hombre cada vez más dejó de estar a merced de la naturaleza para pasar a estar a merced del hombre.
La pérdida de independencia se hizo particularmente aguda con el advenimiento de la era industrial y la constitución de los estados modernos, con su proclividad siempre creciente a regular todas las actividades del individuo. Parcialmente como respuesta a esta presión, surgen en el siglo pasado intentos de construir "refugios" por parte, por ejemplo, de socialistas utópicos como Charles Fourier, en Francia, quien proponía edificar falansterios o ciudades ideales que albergaran a miles de personas distribuídas según sus afinidades espirituales. Ligada al capitalismo naciente, la utopía triunfa y los falansterios se multiplican todo a lo largo del siglo XIX, aunque muy pocos entran con vida al siglo XX: el capitalismo moderno se encarga de ejercer la presión final contra los sobrevivientes.
Un rebrote semejante, si bien con características muy específicas, es el que tiene lugar en la década de 1960 en los Estados Unidos - y, en diversa medida, en el resto de los países industrializados de Occidente. Miles de comunidades rurales y urbanas empiezan a desgajarse de la sociedad global en im intento de descentralización y autorregulación. Son las jóvenes generaciones de postguerra las que reaccionan procurando primariamente un retorno entre romántico y anárquico a la naturaleza. Por rechazo y carencia de líderes, así como de proyectos realistas a largo plazo, la mayor parte de esas comunidades intencionales resultaron escasamente estables, aunque el conjunto aun muestra una sostenida capacidad de reproducción, persistencia y maduración. Es posible que la crisis energética de toda la década pasada haya colaborado en el fortalecimiento ulterior de esta tendencia, factor no desdeñable a la hora de explicar el fenómeno incipiente de abandono de las grandes madres sobreprotectoras de la era moderna.

Paolo Soleri y su Fenómeno Urbano

En este contexto se inscriben las propuestas urbanísticas de Paolo Soleri, arquitecto italiano que en 1971 inició la construcción de Arcosanti, ciudad para 5000 habitantes que se esta levantando en el desierto de Arizona, 110 kms al norte de la ciudad de Phoenix, EE.UU. Graduado con las mas altas calificaciones en el Politécnico de Turín, Italia, al radicarse en EE.UU. Soleri estudió y trabajó con el célebre arquitecto Frank Lloyd Wright. A partir de 1955, paulatinamente fue desarrollando una filosofía urbanística propia, la arcología, que tiene su primera oportunidad de materialización global en Arcosanti.
Si bien Soleri es un crítico acérrimo de las ciudades caóticas y monstruosas que inconscientemente se han ido edificando y habitamos (Ver su pensamiento en recuadro adjunto), no reniega románticamente de la ciudad ni de la tecnología. Por el contrario, su filosofía se apoya fuertemente en la función positiva de la alta concentración urbana para la evolución del hombre Siguiendo a Teilhard de Chardin, Soleri piensa que estamos asistiendo a una expansión sin precedentes de la conciencia humana, la cual se da a través de "un contacto en masa (''planetización'') de la humanidad: pueblos y civilizaciones llegados a un grado tal, sea de contacto periférico, sea de interdependencia económica, sea aun de comunión psíquica, que ya no pueden crecer mas que interpenetrándose" (El Fenómeno Humano, P. Teilhard de Chardin, pág. 302, Ed. Taurus, 1963).
En la visión de Teilhard, el quid de la evolución biológica es la ascensión de la conciencia en grados cada vez mas altos de complejidad y unión. La actual ocupación de todo el planeta por la humanidad en constante aumento y socialización no sería más que la fase preparatoria para la ascensión de un nuevo peldaño; la inmensa presión que la humanidad ejerce sobre el individuo prendera en éste fuegos largamente dormidos. Además, esa membrana pensante (la humanidad) que envuelve a la Tierra, no será según Teilhard una masa robotizada en las fábricas y en los ejércitos, pues la unión a la larga produce la diferenciación, ya que "al confluir, . . .los granos de conciencia no tienden en modo alguno a perder sus contornos y mezclarse. Por el contrario, acentúan la profundidad y la incomunicabilidad de su propio ego. En su conjunto total, cuanto mas llegan a ser el Otro, mas se hallan ser ''ellos mismos" (Op. cit., pág. 314).
Desde esta perspectiva, Soleri señala que la arcología (fusión de los vocablos "arquitectura" y "ecología") es un intento para favorecer racionalmente la evolución de la conciencia humana (Noósfera) sin causar danos irreparables al conjunto de la vida (Biosfera) o al medio ambiente físico. Para ello, esta filosofía urbanística procura la descentralización de las grandes ciudades mediante la construcción de pequeños pueblos (entre 3000 y 5000 habitantes) energética y alimentariamente autosuficientes. Pero, coherentes con la visión tellhardiana de la evolución futura de la humanidad, esos pueblos "arcológicos" conservan y hasta incrementan el rasgo mas saliente -y, por muchos, mas criticado- de las grandes metrópolis: la alta concentración humana. Son urbes en miniatura que se despegan del suelo en un solo bloque compacto de viviendas y áreas de producción, y que por lo tanto en casi nada se asemejan a las villas y pueblos de la era "preurbana" de la humanidad. Dicho en otros términos, la arcología promueve un retorno a la naturaleza amalgamando campo y ciudad, descentralización e incentivación de los contactos interpersonales, autosuficiencia y organicidad miniaturizada.
Tal vez la descripción de Arcosanti (Arquitectura-Cosa-Anti: "arquitectura anterior a las cosas") sea el mejor modo de definir la concepción arcológica de Soleri. Lo primero que llama la atención en el proyecto es su monumentalidad: la estructura principal de viviendas y producción tiene el equivalente a 25 pisos de alto y semeja un moderno rascacielo volcado sobre uno de sus costados, con la planta desarrollada en forma de boomerang.
Este empleo de la tercera dimensión, la altura, es esencial, por varios factores, en la filosofía urbanística de Soleri. Criticado también desde el punto de vista dei costo energético de la obra, Soleri defiende su partido desde otro ángulo: considera que la humanidad debe tender, por razones psicológico-evolutivas, a despegarse del suelo-algo así como la significación que tiene para el místico el acceso a las cumbres montañosas.
Desde una óptica más teológica, la crítica a la alta inversión inicial de energía se desvanece en un análisis de largo plazo. Si bien seguramente Arcosanti demandará en su construcción más energía que la que demandaría una ciudad plana equivalente (que usurpa 40 veces más superficie de tierra), una vez funcionamiento Arcosanti es extraordinariamente eficiente cuanto al aprovechamiento energético. Esto se logra integrando los efectos de invernadero, de ábside o cuarto de esfera, de termocirculación y de muros acumuladores, principios todos ellos de la arquitectura solar pasiva.

La estructura principal - aún no construída - estará orientada al sur (máxima insolación) por el lado interno del boomerang que constituye su planta. Al pie de esta estructura se hallan las construcciones que figuran en las fotos. Mas abajo, en la ladera de la colina rematada por la ciudad, el proyecto incluye un invernadero de casi dos hectáreas dispuesto en terrazas para el cultivo de hortalizas, cereales y legumbres, y para servir a la concentración del calor solar. El aire caliente del invernadero sube por enormes ductos y ayuda a calefaccionar la estructura superior en los meses invernales. Durante los meses calurosos, los tres niveles superiores enfriarán por evaporación el aire, el que entonces descenderá por los mismos conductos para refrigerar los niveles inferiores de la estructura. A estos efectos de invernadero y termocirculación reversibles se añade la acumulación de calor derivada de los muros de hormigón que integran la mayor parte del edificio principal; durante el día las paredes recogen y almacenan la radiación solar y luego la liberan hacia el interior a medida que el aire circundante se va haciendo mas frio.
Los sistemas de transporte de Arcosanti son sólo dos: los pies y los ascensores. El tipo de proyecto proscribe los automóviles dentro de la ciudad. Por otra parte, debido al invernadero y a la maximización de los procesos de reciclaje, Arcosanti necesitara solamente el 10 por ciento del agua que gasta una ciudad tradicional con su misma población. La totalidad de las construcciones ocupara cinco manzanas, con otras dieciocho de espacios abiertos aledaños entre los que se incluyen parques y plazas. Más allá, 370 hectáreas de tierras vírgenes, donde se respeta el ecosistema natural, componen la propiedad de la Fundación Cosanti, cuyo origen se remonta a 1956.

La cuestión financiera

Soleri creyó con tanta fuerza en su concepto de arcología que se instaló en el desierto de Arizona para iniciar la construcción de Arcosanti sin ningún tipo de respaldo ni financiación privada o estatal. Desde hace una década cerca de 3000 personas, en su mayoría estudiantes universitarios, han contribuído con su trabajo para ayudar a materializar este sueño unipersonal. Setenta y cinco universidades norteamericanas suministraron fondos a sus alumnos para que estos pudieran aprender en forma práctica la arcología permaneciendo temporadas variables en Arcosanti. Bajo la dirección de un núcleo compuesto por unos treinta habitantes estables, los estudiantes asisten a diversos workshops en los que aprenden técnicas constructivas, fabrican chimeneas de bronce y cerámica, cultivan las huertas y jardines, y realizan todo lo que se requiere para edificar el primer prototipo arcológico.
La gente va a Arcosanti por diversas razones. Muchos están convencidos que las ciudades convencionales son inhumanas, horribles, y ven en la filosofía y los proyectos de Soleri una alternativa atrayente. Algunos piensan futurológicamente e intuyen que para el ano 2000 las ciudades monstruo como Nueva York o Buenos Aires morirán entre estertores de falta de energía y contaminación; ayudar a construir Arcosanti es para ellos una contribución a la edificación de un futuro más promisorio.
Los estudiantes que provienen de las facultades de arquitectura, se acercan generalmente por insatisfacción con los que les están enseñando: una arquitectura puesta al servicio de proyectos urbanos edilicia, económica y socialmente fragmentados donde sus habitantes gustan de ciertas partes y aborrecen otras. Ellos ven en Arcosanti, en cambio, un entorno completo, integrado, que les promete a sus moradores identificarse con toda la ciudad, una "verdadera isla de salud en cuanto a diseño".
Casi la única fuente de entradas que hasta la fecha posee Arcosanti para su ejecución es el programa de workshops o laboratorios de cinco semanas de duración cada uno. Durante 1980, por ejemplo, se desarrollaron cinco workshops a lo largo de todo el ano con una participación de gente que varió según las estaciones, fluctuando su número entre escasas 10 personas en invierno y alrededor de 80 en el verano.
Cada laboratorio incluye, ademas de la enseñanza práctica de la arcología, conferencias, audiovisuales y clases semanales en las que Paolo Soleri y su equipo exponen el concepto de diseño y la historia dei proyecto de Arcosanti como así también las diversas técnicas constructivas y los principios de la arquitectura solar pasiva. En un nivel más abstracto, también se efectúan análisis y discusiones relacionadas con las implicaciones filosóficas de los escritos de Soleri y de sus proyectos arcológicos. El costo de cada laboratorio es de 300 dólares por persona.

La comunidad, hoy

En realidad, salvo la población permanente de entre 20 y 40 personas que esta procurando desarrollar una cultura propia, Arcosanti no constituye en el presente una verdadera comunidad sino mas bien un grupo humano operativo fuertemente amalgamado por una meta común: la terminación y el poblamiento definitivo de la ciudad. Cuando ésta este terminada, la gente que habite Arcosanti muy probablemente generará su propia estructura comunitaria, su propia cultura, que poco tendrá que ver con la de los actuales moradores y hasta quizá con la que Soleri se representa en su mente.
La mayoría de los arcosantinos tiene entre 20 y 30 años de edad. Aproximadamente un tercio son mujeres y dos tercios hombres. Todos dan gran importancia a la salud, al pragmatismo, la precisión, la vida del espíritu y la calidad de lo que cada uno hace, ya sea al construir como al enseñar o al cocinar. Más de la mitad son vegetarianos y casi todos son solteros.
Entre los integrantes de la comunidad estable las creencias religiosas e ideológicas no tienen importancia. En verdad, más bien se prefiere la diversidad, esa ley extrapolada de la naturaleza y que fuera revelada por la ecología. De quererse adjudicar un sistema de creencias específico común a todos, podría decirse que en Arcosanti la única religión es justamente la ecología, si bien los pocos ritos visibles son la contemplación de los atardeceres y los arcos iris o la participación grupal en los infaltables fogones nocturnos rondados por Baco. La mayoría coincide en un mandamiento de lo más sencillo y penetrante: ''Sé honesto contigo mismo y con los demás y vive lo que dices".
Debido a que se trata de una comunidad relativamente chica aun en los picos de poblamiento, no existe mucha necesidad de contar tampoco con un sistema formal para la toma de decisiones. Normalmente esto se hace de palabra y mediante acuerdos no pautados. A las 5,30 de la mañana, antes de iniciar las actividades del día, todos se reúnen en el comedor y se asignan las tareas, se comentan las novedades y se chismorrea un rato.
Al menos una vez por semana Soleri mantiene con todos una conversación informal sobre filosofía, ecología, arquitectura o lo que le interese al grupo o al mismo Soleri. Cada área de trabajo (cerámica, fundición, construcción y comedor) tiene su propio sistema de decisión según la disposición personal de cada líder. Un grupo puede tomar las decisiones por votación, otro puede trabajar por consenso general y un tercer grupo puede conducirse en forma más taoísta, es decir, mediante la ley de la aprobación implícita: si nadie te dice que no, entonces puedes hacerlo; pero si vas demasiado lejos, los demás te pararan.
Dentro de esta estructura sumamente libre y democrática, Paolo Soleri es en última instancia el patrón. "Como abad no religioso del proyecto, yo me reservo el poder de decidir cómo se tiene que ir diseñando y concretando la obra", dice el arquitecto italiano. Él es una especie de dictador benévolo que siempre esta atento a los consejos de los demás y que trabaja estrechamente asociado a los nueve miembros de la junta directiva de la Fundación Cosanti. Cada dos semanas se realiza una asamblea en la que participa toda la comunidad para tratar los problemas que afectan a la vida del grupo.
En los primeros tiempos, al iniciarse la década del 70, los arcosantinos no contaban con electricidad ni teléfonos, tenían que acarrear el agua en baldes y sólo podían utilizar sierras manuales. Posteriormente pudieron instalar un motor de explosión para generar electricidad, un teléfono compartido con cuatro vecinos, y empezaron a desplegar técnicas constructivas algo mas sofisticadas que el serrucho. En la actualidad Arcosanti tiene su propio teléfono, agua corriente, luz eléctrica de la red, grúas y caterpillars.
Al principio los escasos pobladores de Arcosanti eran jóvenes automarginados del sistema que iban allí para pasar meramente el tiempo y que abandonaban la comunidad una vez pasado el efecto de su rebeldía adolescente. Los residentes actuales, en cambio, toman con mayor seriedad la tarea y la población se ha hecho mas estable. La mayoría de los miembros de la comunidad que tienen uno o mas anos de antigüedad son artistas y sociólogos que viven el proyecto como un experimento social y urbanístico de trascendencia. Y que sienten que están construyendo una obra de arte parangonable con las grandes catedrales de la Europa medieval.
Cuando la ciudad se empezó a construir, los vecinos de los alrededores veían a los arcosantinos como hippies delirantes y pensaban que la arcología era un chiche para los ricos, ya que los que aportaban su mano de obra tenían que pagar por lo que hacían en vez de cobrar un jornal como normalmente se estila. Pero a medida que fue transcurriendo el tiempo y la suma de comunidad mas proyecto fue madurando y creciendo - a medida que la aridez inhóspita del desierto fue adquiriendo forma, vida y belleza -, ellos comenzaron a respetar el proyecto y hasta terminó gustándoles. Actualmente, por ejemplo, los arcosantinos y los habitantes de Prescott (la ciudad más próxima) tienen un fluido intercambio cultural y deportivo que había de raíces que están prendiendo.
Un elenco de teatro infantil sale frecuentemente de Arcosanti para dar su repertorio en escuelas y juntas vecinales de las inmediaciones, oportunidades que los arcosantinos aprovechan para transmitir a los niños su visión de un futuro mas pleno. Los senadores nacionales por el estado de Arizona ya han comenzado a interesarse en el "fenómeno Arcosanti" y durante 1980 empezaron a moverse para conseguir financiación federal, en tanto que el gobernador declaró a una semana de octubre como La Semana del Festival de Arcosanti.

Teniendo en cuenta que, a diez anos de iniciado, recién hay completado un 2 (dos) por ciento del proyecto original, a menos que en el futuro se produzca un feedback positivo en los flujos de mano de obra y capital (feedback perfectamente factible dado el atractivo cada vez mayor que puede ejercer Arcosanti ante una realidad externa en deterioro), la construcción de Arcosanti puede llevar 50 años, un siglo o la eternidad.
En este y otros sentidos, el prototipo arcológico que lenta y penosamente se están erigiendo en el desierto de Arizona es una metáfora de la vida. En principio altamente improbable si se la juzga con los parámetros lógicos vigentes en el medio del que emerge, la ciudad de Arcosanti, como las primeras formas vitales o como cualquier especie biológica radicalmente diferente de sus predecesoras, se encuentra frente a un medio fuertemente entrópico que se le opone pero que, a un mismo tiempo, la alimenta en su constante disgregación. (De allí que aquellos que creen firmemente en la lógica biológica de Arcosanti estén trabajando sin apremios ni ansiedad, convencidos que la realidad externa juega a su favor, tal como ya ocurrió en 1973 con la crisis energética y como muy probablemente seguirá ocurriendo con semejantes y nuevas crisis).
Por el momento Arcosanti, igual que tantos miles de experimentos comunitarios de los últimos veinte años y de los últimos dos siglos, es sólo una frágil experiencia más que puede esfumarse sin dejar otro rastro que algunos vestigios "paleontológicos" y un hálito vital transferido a formas evolutivas superiores a ella misma. A diferencia de otras comunidades intencionales más practicables, la fuerza de Arcosanti no radica en su capacidad intrínseca actual de reproducirse por imitación externa. Su fuerza únicamente esta en el porvenir y en la mística de Paolo Soleri y su equipo. Pues Arcosanti es una suerte de soberbio Punto Omega que ejerce su atracción desde el futuro, algo así como una primera catedral contemporánea cuya dimensión más sobresaliente es la cuarta, el Tiempo.
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DEL PENSAMIENTO DE PAOLO SOLERI

La polución del ambiente no retrocederá si no es acompañada por el retroceso de la polución del alma.
El fenómeno biológico, en contraposición con el fenómeno físico, es fundamentalmente la introducción del elemento de improbabilidad dentro de lo ordenado probable.
El retorno a la naturaleza es casi lo opuesto de lo que se concibe que es. El retorno a la naturaleza es el redescubrimiento de la congruencia entre la parte y el todo. Es volver a conectar el trocito con la enormidad del cosmos. Pero, fundamentalmente, es la planificación cuidadosa y reverente de nuestra propia especie en futuros de siempre más altos grados de improbabilidad.
La autoridad debe ser ''impotente" para ser real. La autoridad tiene el poder de la convicción. El autoritarismo tiene el poder de la coerción. La autoridad es conocimiento. el autoritarismo es arrogancia fraudulenta.
Visto como el final de un proceso, el hombre es absurdo. Visto como el inicio de un proceso, el hombre podría ser irrecuperable, desesperante, pero nunca absurdo. Nos hallamos en el punto en que el campo magnético esta comenzando a orientar cada partícula (mónada). El modelo total se encuentra muy distante en el futuro pero el imán es operativo y las partículas se orientaran por si mismas. En realidad el imán (que ocupa la posición de Dios) se va construyendo a si mismo y el campo de fuerzas no sólo esta sin definir sino que también es altamente improbable, no absurdo, sólo inconcebible.
Somos increíblemente indulgentes para con las condiciones que nos atrapan a cada uno de nosotros día tras día. No nos de tenemos a pensar que invertimos alrededor de un sexto de nuestras energías y conocimientos para mantenernos en movimiento (el automóvil). Dedicamos interminables horas de nuestras vidas a conectarnos con otras cosas, otros lugares, otras personas. Aceptamos la frustración, los rebajamientos, la segregación, la polución, la bancarrota (de las ciudades interiores) para gloria de la vaca sagrada que llamamos opulencia, y aceptamos inconscientemente el paisaje urbano como algo que corresponde a la escala humana. El hecho de que usualmente no percibimos el tamaño enorme del entorno que nosotros mismos hacemos, se vuelve en contra nueStra con fuerza vengadora. Literalmente, realizamos todo este despilfarro dentro de panqueques gigantes de lentitud y confusión, ruido y polución, panqueques que son flagrantemente inhumanos.
Lo que yo propongo es todo lo opuesto. Se trata de una estructura tridimensional, relativamente grande, que es una fracción del volumen total de una ciudad plana equivalente. Un fénix que, en vez de usurpar 200-300 mulas cuadradas de buena tierra de cultivo, se erige identificable, positivo, comprensible, audaz y en funcionamiento eficiente sobre 3-4 millas cuadradas, rodeado de un mar de terrenos y parques públicos.
Si, para entendemos mejor, dividimos las actividades humanas en dos categorías, el servicio/mantenimiento y la producción /ocio, podemos decir que el primer grupo tiende a ser el menos deseable, la categoría que vincula el trabajo penoso con lo desagradable. Todo proyecto organizativo y estructural que reduzca dicho aspecto, por definición volverá más humana la condición del hombre. Descendiendo al nivel del ejemplo, si una ciudad encuentra formas de reducir el volumen de sus servicios-incluída la maquinaria burocrática que la gobierna - a un 25 % entonces esta ciudad constituye un lugar mejor para vivir en la medida que produce más con menos.

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He aquí una lista incompleta de servicios:
1- Sistemas de transporte: cargas y gente
2- Transporte-distribución de energía e información
3- Entrega de agua, gas, energía
4- Entrega de comestibles, cartas, paquetes
5- Recuperación de desechos, basura y objetos inútiles
6- Recuperación-recolección de agua de lluvia
7- Servicios de mantenimiento (los más pesados)
8- Policía y control, ejecución de la ley
9 - Servicios de prevención de incendios. La reducción a un 25 % de todo esto habrá de significar definitivamente dos cosas:
A - Trasladar la ciudad de la indigencia a la riqueza;
B - Extraer al 75 % de las personas de actividades compulsivas y no muy agradables, liberándolas para una vida más prometedora. La observación de que la gente quedaría sin trabajo es insostenible, pues lo que en realidad se esta diciendo con ello es que debemos perpetuar la ineficiencia, es decir, el derroche, la polución, la fealdad, la esterilidad, la incompetencia, con tal de mantener a la gente ocupada.
La Arcología suministra el tipo de ciudad que puede particularmente producir esa reducción de la maquinaria burocrática-administrativa de servicios.
Naturalmente, yo no digo que poseo la respuesta porque la respuesta debería incluir la salvación de las generaciones presentes y futuras. Esto no es posible siquiera en la más favorable de las circunstancias. Lo que creo que poseo es la llave para la puerta correcta. Detrás de la puerta, todo esta por hacerse. Lo que si pienso es que allí podríamos hallar las pautas para el renacimiento de la sociedad.

Textos extraídos de P. Soleri, Malter Becoming Spirit, New York, 1972.
Base tomada de revista Mutantia número 5.

miércoles, 28 de octubre de 2009

5ª Jornadas Nacionales sobre Desarrollo Local, Sostenibilidad y Ciudadanía Mundial

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Estimad@s
Amig@s:

Tenemos el agrado de dirigirnos a ustedes para comunicarles que se estarán llevando a cabo por quinto año consecutivo las Jornadas Nacionales sobre Desarrollo Local, Sostenibilidad y Ciudadanía Mundial. El evento, que cuenta con el acompañamiento de la Cátedra Internacional UNESCO para el Desarrollo Humano Sostenible, Universitat de Girona Generalitat de Catalunya, Departament d´Innovació, Universitats i Empresa, tendrá lugar en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, de la Ciudad de Buenos Aires los días 17 y 18 de Noviembre de 2009.

Es el espíritu de estas jornadas integrar la mayor cantidad de actores relevantes de la sociedad para que de manera conjunta construyamos alternativas que nos acerquen a la equidad socioambiental.

Esperamos contar con su valiosa participación.

Eva L. Cajigas
Coordinadora del Evento
jornadasdl@unida.org.ar
http://www.unida.org.ar/jornadasdl5.html


Informes:
(011) 4902-5234 / 4903-5751


OBJETIVOS DE LAS JORNADAS

Sensibilizar a la comunidad en torno a la no viabilidad ambiental e inequidad social intrínsecas del modelo hegemónico, propiciando una reflexión y debate urgentes sobre estrategias alternativas a nivel global y local.

Reflexionar acerca de la centralidad de los procesos de Desarrollo Local endógeno, participativo, de escala humana y sostenible, basados en relaciones de confianza entre actores e inspirados en el patrón de Unidad en Diversidad, a fin de sentar las bases para su implementación en nuevos espacios municipales.

Proporcionar a los distintos actores locales instrumentos que les permitan desempeñar funciones de planificación y gerencia del desarrollo local participativo, nuevos modelos asociativos y trabajo en redes.

Promover la agroecología, las tecnologías apropiadas en general y el turismo sostenible como aspectos clave en la progresiva conversión de los modelos de desarrollo hacia modalidades sustentables, en el marco de una actividad productiva descentralizada y la articulación de lo local con los procesos de ciudadanía planetaria y paz mundial.

Analizar la potencialidad de la sociedad civil y las organizaciones sin fin de lucro en el liderazgo de un nuevo desarrollo, y de la Economía Social y Solidaria como alternativa productiva compatible con el desarrollo humano sostenible.

domingo, 13 de septiembre de 2009

LA NUEVA ECONOMIA



Por qué esta crisis podría ser nuestra mejor oportunidad para construir una nueva economía

por David Korten

Ya fuese la divina providencia o tan sólo la buena suerte, deberíamos agradecer que el colapso financiero nos haya golpeado antes de lo peor del calentamiento global y el pico en la producción de petróleo. Tan desafiante como pueda parecer el descalabro financiero, nos compra tiempo para construir un nuevo sistema económico que sirva a la vida en vez de al dinero. Es evidente el hecho de que el sistema financiero actual ha empujado a nuestro estilo de vida y a los sistemas naturales en los cuales dependemos al borde del colapso. Esta llamada despertadora está inspirando a una cantidad sin precedentes de personas a realizar acciones para dar a luz la cultura y las instituciones de una nueva economía que pueda servirnos y sostener nuestro planeta viviente por generaciones en el futuro.

El mundo de estabilidad financiera, sustentabilidad ambiental, justicia económica y paz (ese mundo que la mayor parte de la gente psicológicamente saludable desea), es posible si reemplazamos un sistema operativo defectuoso que valora sólo el dinero, busca monetizar cada relación, y empuja a cada persona a competir con todos los otros por el poder.

De potencia económica a caso perdido

No hace mucho tiempo atrás, las noticias estaban repletas con historias sobre la forma en que los maestros del dinero de Wall Street habían descubierto los secretos de la creación ilimitada de riqueza a través de exóticas maniobras financieras que eliminaban tanto el riesgo como la carga de producir alguna cosa de valor real. En un audaz experimento de ingeniería social, los intereses corporativos lideraron un cambio en la política pública que hizo a las finanzas el sector líder de la economía de EE.UU., y a la concentración de riqueza en manos privadas la prioridad económica número uno.

Los intereses corporativos lideraron una agenda política que hizo retroceder los impuestos sobre altos ingresos, le dio preferencias impositivas al ingreso de la especulación financiera por sobre el ingreso del trabajo productivo, cortó redes de apoyo social, bajó los salarios, privatizó activos públicos, envió al exterior empleos y capacidad de manufactura, y permitió que la infraestructura pública se deteriorara. Tuvieron la visión de un mundo en el cual los Estados Unidos dominarían la economía global al especializarse en la creación de dinero y en el mercadeo y consumo de bienes producidos por otros.

Como resultado, la fabricación de bienes cayó desde un 27 por ciento del producto interno bruto de EE.UU. en 1950 al 12 por ciento en 2005, mientras los servicios financieros crecieron desde el 11 por ciento al 20 por ciento. Desde 1980 al 2005, el uno por ciento de la población de mayores ingresos de EE.UU. incrementó su participación de ingresos gravables desde el 9 por ciento al 19 por ciento, con la mayor parte de este aumento captado por la décima parte más rica del uno por ciento. El país se volvió un importador neto, con un déficit comercial persistente de más de tres cuartos de un billón de dólares, financiado por una deuda externa en crecimiento. Los genios de Wall Street se felicitaron a sí mismos por su ingenio financiero aún mientras transformaban a los Estados Unidos en un caso económico perdido y creaban las bases para el colapso financiero mundial.

Todos los informes de astucia financiera enmascaraban el hecho de que una economía basada en riqueza fantasma es insostenible. Los activos ilusorios basados en burbujas financieras, el abuso del poder de los bancos para crear crédito (dinero) de la nada, el despojo de los activos corporativos, la concesión de crédito sin bases y la contabilidad creativa llevaron al colapso financiero, social y ecológico. El sistema bajó los salarios de la mayoría mientras continuamente los persuadía a comprar más de lo que podían afrontar usando deuda que no tenían forma de repagar.

Un sistema operativo defectuoso

El sistema operativo de nuestra economía de riqueza fantasma fue escrito por y para los intereses de Wall Street, para el único propósito de hacer más dinero para la gente que ya tiene dinero. Hace disponible dinero barato para los especuladores comprometidos en inflar burbujas financieras y en financiar otras estafas. Hace que el dinero sea caro y limitado para aquellos involucrados en producir riqueza real —la vida, y las cosas que la sostienen— y empuja a los miembros productivos de la sociedad a endeudarse con aquellos que no producen nada en absoluto.

El dinero, el último objeto de culto entre los seres humanos modernos, es el más misterioso de los artefactos humanos: un número mágico sin significado o existencia fuera de la mente humana. Aún así se ha vuelto el último árbitro de la vida, decidiendo quién vivirá en gran opulencia en medio de la escasez y quien morirá de hambre en medio de la plenitud.

La monetización de las relaciones —reemplazar el cuidado mutuo con dinero como el medio más importante de intercambio— se aceleró luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando el crecimiento del producto interno bruto (básicamente crecimiento medido en relaciones monetizadas), se volvió el estándar para evaluar el desempeño económico. El trabajo de la madre que cuida de sus hijos únicamente por amor no cuenta para nada. En contraste, la madre que deja a sus hijos sin atención para aceptar un pago por el cuidado de los hijos de su vecino de pronto se vuelve "económicamente productiva". El resultado es una política pública sesgada a favor de las relaciones monetizadas para crear riqueza fantasma —dinero— a expensas de la riqueza real.

Para crear el mundo que deseamos, debemos reiniciar la economía con un sistema operativo nuevo, basado en valores, diseñado para apoyar el equilibrio social y ecológico y la creación de verdadera riqueza viviente. El nuevo sistema debe estar localmente enraizado en comunidades fuertes y distribuir la riqueza equitativamente.

En una economía moderna, prácticamente todas las relaciones esenciales para la vida dependen del dinero. Esto les brinda un poder final a aquellos que controlan la creación y asignación de dinero. Cinco características del actual sistema monetario prácticamente aseguran este abuso:

1. La emisión y asignación de dinero están controladas por bancos privados gestionados para el exclusivo beneficio de sus administradores más importantes y sus más grandes accionistas.
2. El dinero emitido por bancos privados como deuda debe ser repagado con interés. Esto requiere de un crecimiento económico perpetuo para crear suficiente demanda para nuevos préstamos para crear el dinero requerido para pagar el interés debido a préstamos anteriores. El hecho de que prácticamente cada dólar en circulación esté generando interés para los banqueros y sus inversores virtualmente asegura una imparable concentración de la riqueza.
3. El poder para determinar cuánto dinero circulará y hacia dónde fluirá está concentrado y centralizado en un sistema altamente interrelacionado de corporaciones de beneficio privado que operan en secreto, lejos del escrutinio público, y con la connivencia de la Reserva Federal.
4. La Reserva Federal se presenta a sí misma como una institución pública responsable de ejercer supervisión, pero responde únicamente a sí misma, opera primariamente para el beneficio de los bancos de Wall Street más grandes, y favorece constantemente los intereses de aquellos que viven por los ingresos del dinero por sobre aquellos que viven de los ingresos de su trabajo.
5. La falta de supervisión regulatoria adecuada permite a los jugadores de cada nivel del sistema tomar decisiones de mucho riesgo, recolectar honorarios generosos basados en ganancias fantasmas, y pasar el riesgo a otros.

Un sistema operativo basado en valores

Para sacarnos del actual desorden y crear el mundo que deseamos, debemos reiniciar la economía con un sistema operativo nuevo, basado en valores, diseñado para apoyar el equilibrio social y ecológico y la creación de verdadera riqueza viviente. Hemos visto lo que sucede cuando el gobierno y los grandes negocios operan en secreto. El nuevo sistema debe estar abierto al escrutinio público y al control democrático. La globalización y la más salvaje forma de capitalismo han erosionado los lazos de la comunidad y han creado enormes brechas de riqueza entre los más ricos y los más pobres. El nuevo sistema debe estar localmente enraizado en comunidades fuertes y distribuir la riqueza equitativamente.

Nuestro medioambiente y nuestra infraestructura han pagado un precio terrible por la creencia de que los intereses privados deben siempre ganar sobre los públicos. Un sistema viable debe equilibrar los intereses públicos y privados. La especulación sin regulación está en las raíces de la crisis actual. La sociedad será mejor servida por un sistema que favorezca el trabajo productivo y la inversión, limite la especulación, y suprima la inflación en todas sus formas, incluyendo a las burbujas financieras.

Las siguientes cinco áreas son esenciales para la acción:

1. Dinero emitido por el gobierno. Hay una necesidad urgente de acción gubernamental para crear puestos de trabajo con salarios dignos, reconstruir la infraestructura pública, y restaurar la capacidad productiva doméstica. Sin embargo, para el gobierno es una locura financiar estos proyectos pidiendo prestado dinero creado por los mismos bancos privados que generaron la crisis financiera. En cambio, el gobierno puede y debe emitir dinero libre de deuda para financiar el estímulo y satisfacer otras necesidades públicas. Debidamente administrado, este dinero fluirá a empresas basadas en la comunidad y ayudará a revitalizar a las economías de mercado de Main Street comprometidas en la creación de verdadera riqueza.

2. Banca comunitaria. Bajo el rescate, el gobierno está comprando acciones de bancos fracasados de Wall Street con la esperanza de revenderlas más adelante a intereses privados. Hasta ahora, el dinero ha desaparecido o se ha ido en adquisiciones, bonos gerenciales, remodelación de oficinas, y vacaciones lujosas, sin efectos perceptibles en la liberación del crédito.

Un plan mejor, como muchos economistas están recomendando, es forzar a los bancos en bancarrota para ser liquidados judicialmente por el gobierno. Como parte de la venta y distribución de bienes para satisfacer el reclamo de los acreedores, estos bancos deberían ser disgregados y sus sucursales locales vendidas a inversores locales. Estos nuevos bancos, individuales y comunitarios, y asociaciones mutuales de ahorro y crédito, deberían ser establecidos por ley para servir las necesidades de Main Street, prestar a fábricas, comerciantes, granjeros, y propietarios de casa locales, dentro de un fuerte marco regulatorio.

3. Inversión en riqueza real. Las apuestas deberían estar confinadas en casinos autorizados. Contrariamente a los dichos de Wall Street, la especulación financiera no crea riqueza real, no sirve ningún interés público, y debería ser fuertemente desalentada. Hay que gravar la compra o venta de instrumentos financieros e imponer una sobretasa sobre las ganancias de capital de corto plazo. Hay que volver ilegal el vender, asegurar, o prestar contra un activo que no posees, o emitir prendas financieras no respaldadas por un activo real. Esto efectivamente debería clausurar gran parte de Wall Street, lo cual sería un resultado positivo.

El dinero que ha sido utilizado para la especulación debe ser redirigido hacia inversiones productivas que creen riqueza real y satisfagan nuestras necesidades esenciales de manera responsable, equitativa, y sustentable, utilizando tecnologías verdes y ciclos de producción cerrados. Podemos comenzar eliminando los subsidios a los combustibles fósiles e imponiendo un precio a las emisiones de carbono. Podemos revisar los acuerdos de comercio para afirmar la responsabilidad de cada nación para contribuir a la seguridad y estabilidad económica al organizarse para el autoabastecimiento sustentable en alimentos y energía, y al manejar sus economías para mantener las importaciones y exportaciones en equilibrio. Si nosotros, los norteamericanos, aprendemos a vivir dentro de nuestros límites, liberaremos recursos que otros necesitan para alimentarse, vestirse, y alojarse, como así también a sus familias. La noción de que al reducir nuestro consumo dañaremos a otros es un ejemplo más de la distorsionada lógica de una economía de riqueza fantasma.

4. Política fiscal de clase media. Las elites financieras dominantes han utilizado su control de la política fiscal para conducir una guerra de clases que ha diezmado la alguna vez celebrada clase media norteamericana, y nos ha llevado al desastre económico. Los mercados trabajan mejor cuando el poder económico está distribuido equitativamente y los individuos contribuyen a la economía al mismo tiempo como trabajadores y dueños. La inequidad masiva en el ingreso y la propiedad asegura el fracaso de los mercados y la democracia por igual.

Para restaurar el tejido social y distribuir recursos reales en formas de que sirvan las necesidades de todos, debemos restaurar a la clase media a través de políticas fiscales orientadas a la equidad. Hay también un fuerte argumento moral que aquellos que obtuvieron ganancias de la creación del desastre económico actual deberían soportar la mayor parte del costo de corregirlo. Es tiempo de reinstituir las políticas que crearon la clase media norteamericana luego de la Segunda Guerra Mundial. Restaurar los impuestos progresivos sobre el ingreso con un tope máximo del 90 por ciento y favorecer la participación universal en la propiedad responsable y el ingreso familiar. Porque nadie tiene un privilegio de nacimiento a una parte más grande de la riqueza real de la sociedad que cualquier otro, hay que utilizar el impuesto sobre la herencia para restaurar el equilibrio social al final de cada vida, en un equivalente moderno al Jubileo bíblico, el cual convocaba periódicamente el perdón de las deudas y la restauración de las tierras a sus dueños originales.

5. Empresas responsables. Las empresas en una economía de mercado necesitan una ganancia justa para sobrevivir. Esto impone una disciplina necesaria. El servicio a la comunidad, de todas formas, más que la ganancia, es la principal justificación para la existencia de las compañías. Como Wall Street ha demostrado tan gráficamente, las ganancias no son una medida confiable de la contribución social.

Las empresas tienen más probabilidades de servir a sus comunidades cuando poseen escala humana y sus propietarios son inversores locales con un interés activo en sus operaciones, más allá de la mera ganancia. Las concentraciones del poder corporativo reducen la responsabilidad pública, y ninguna corporación debería ser demasiado grande para fracasar. La nueva economía utilizará las leyes antimonopolio para deshacer a las grandes corporaciones en sus partes componentes y venderlas a dueños locales responsables. Existen muchas formas de juntar recursos económicos que no generan concentraciones de poder monopólico ni alientan los propietarios ausentistas. Esto incluye muchas formas de propiedad del trabajador, cooperativista, y de la comunidad, y alianzas cooperativas entre empresas afincadas localmente

Las propuestas actuales para lidiar con el colapso económico se quedan demasiado cortas con respecto al profundo conflicto de valores e intereses que existe en el núcleo de la crisis económica actual. Enfrentamos una urgente necesidad de expandir y profundizar el debate para desarrollar opciones que vayan mucho más allá de lo que se encuentra actualmente sobre la mesa.



David Korten escribió este artículo como parte de La nueva economía, la edición de Verano de 2009 de YES! Magazine. David Korten es co-fundador y miembro directivo de YES! Su más reciente libro es Agenda for a New Economy: From Phantom Wealth to Real Wealth.

domingo, 16 de agosto de 2009

AGRICULTURA-EEUU: Huertas echan raíces en las ciudades



Por Enrique Gili -
Publicado por IPS Noticias el 12 Ago 2009



SAN DIEGO, Estados Unidos, ago (IPS) – Terrenos baldíos y otros predios abandonados son convertidos en huertos en ciudades de todo Estados Unidos, mientras sus habitantes se empapan del vocabulario propio de la literatura alimentaria.

Problemas económicos y temores han llevado a muchos hogares estadounidenses estas dos preguntas básicas: “¿De dónde viene nuestra comida?” y “¿Cómo la pagamos?”.
La huerta New Roots (Raíces Nuevas), situada en San Diego, en el occidental estado de California, es parte de un experimento inusual de activistas alimentarios, que buscan crear una agricultura sostenible dentro de los límites de la ciudad.

Bajo la órbita del Comité Internacional de Rescate, una organización sin fines de lucro que trabaja con refugiados en todo el mundo, la comunidad de inmigrantes de City Heights ha iniciado una huerta urbana para los residentes del lugar.

Inaugurada a mediados de julio, la Huerta Comunitaria New Roots es un terreno que no había sido cultivado y que ocupa unas nueve hectáreas municipales. Tiene el potencial para complementar la alimentación de cientos, si no miles, de personas pobres que viven en el gran San Diego.

La granja se inauguró luego de casi cuatro años de negociaciones con agencias locales y federales. “Nos llevó mucho tiempo acceder a esta tierra”, dijo Amy Lint, coordinadora de seguridad alimentaria del Comité Internacional de Rescate, hablando del esfuerzo para obtener los permisos necesarios.

Los fundadores esperan que la huerta sirva como ejemplo de lo que puede hacerse en un entorno urbano. Incluso pequeños predios pueden resultar sorprendentemente productivos en manos de agricultores experimentados.

Muchos participantes reciben alguna forma de asistencia federal asignada a familias que viven en la pobreza. “La gente de aquí no come tres comidas por día”, señaló Lint.

Según ella, el Comité Internacional de Rescate considera que la granja es una oportunidad para que los recién llegados sobrevivan y prosperen.

INMIGRAR Y CULTIVAR

Estas experiencias ayudan a los refugiados a integrarse a la sociedad y mejorar su nutrición, junto con las oportunidades de empleo que pueden surgir al operar una granja a pequeña escala. La mejor manera de apoyar a los miembros de esta iniciativa es ayudarlos a cultivar por sí mismos, sostuvo Lint.

Muchos han llegado huyendo de zonas conflictivas, expulsados de sus patrias en periodos de guerra civil y violencia extrema.

Laborada por birmanos, camboyanos, guatemaltecos y somalíes de origen bantú, entre otros, la huerta representa un microcosmos. La mayoría de ellos pertenecen a comunidades étnicas marginadas que vivieron en sociedades rurales organizadas en clanes y familias.

“Somos agricultores”, explicó Hamadi Jumale, director de salud mental y portavoz de la Organización de la Comunidad Somalí Bantú de San Diego.

Bilali Muya es director de New Roots y activista comunitario. Su mundo colapsó en 1991, cuando estalló la guerra civil en Somalia. Escapó a Kenia. Terminó reuniéndose con sus padres y se abrió paso hasta un campamento de refugiados, donde lo ayudaron a llegar a Estados Unidos.

Antes de la guerra civil, los bantúes constituían la columna vertebral de la región agrícola de Somalia.

Llevados allí para trabajar en el siglo XVIII, su presencia en Somalia fue un legado duradero del comercio árabe de esclavos, que los marcó como marginados culturales y étnicos.

Tras casi una década de lucha, el Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos reconoció la situación de los bantúes somalíes, concediéndoles el estatus de refugiados.

En 1999, funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) comenzaron a coordinar su traslado del campamento de refugiados en Kenia a Estados Unidos, donde se reasentaron aproximadamente 12.000 de ellos.

UNA HUERTA DIFERENTE

Una tarde de fines del verano boreal, el sol se asoma sobre un paisaje árido que dista de evocar un vergel, en una parte de la ciudad que la oficina de turismo evita mencionar. Los aviones vuelan bajo, en medio del zumbido constante del tráfico.
La huerta es una obra en construcción. Ochenta parcelas de tres por seis metros fueron asignados a cuatro grupos de inmigrantes. El resto se distribuyó entre los habitantes del lugar.

Actualmente los huertos están al cuidado de amigos y familiares, que hacen lo necesario para que el suelo sea productivo. Todavía falta despejar piedras en buena parte del terreno. Pero hay promisorias señales de vida, con vegetales que asoman en lo que antes parecía una tierra yerma.

Muya cree que la huerta confiere un objetivo a la comunidad somalí bantú, vinculando a las 400 familias de ese origen que viven en San Diego con su pasado agrícola e infundiéndoles esperanzas en el futuro.

“Estamos aquí para construir nuestras vidas y las de nuestros hijos”, dijo Muya, mientras se dirigía al hospital a ver a su esposa y a su bebé recién nacido.
Pero New Roots es una pequeña parte de la ecuación agrícola general. Las historias personales de quienes están comprometidos en el movimiento alimentario, como los somalíes bantúes, han incentivado a los activistas.

Así, se han propuesto reformas al cultivo y distribución de los alimentos, o la implementación de créditos para reducir emisiones de carbono, y varias iniciativas para que las familias pobres accedan mejor a productos frescos.

El gobierno federal está actuando en algunas áreas del sistema alimentario.
Según estadísticas de 2008 del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, 753 mercados agrícolas de todo el país aceptaron cupones a cambio de alimentos, lo que supone un aumento de 34 por ciento en relación al año anterior. Aunque el porcentaje de reembolsos es muy pequeño en comparación con las ganancias que se generan en los mercados agrícolas, aumentaron de alrededor de un millón de dólares en 2007 a 2,7 millones de dólares en 2008.

En cuanto a la reforma política real, el cultivo en las ciudades también ha ayudado a promover una agricultura sustentable en las más altas esferas. Los activistas alimentarios estaban eufóricos en marzo, cuando la primera dama Michelle Obama inició su huerta orgánica en el jardín de la Casa Blanca.

“Sabemos que lo que estamos haciendo es apoyado a los máximos niveles”, dijo Gail Feenstra, experta en sistemas alimentarios de la Universidad de California en Davis.


(FIN/2009)

viernes, 19 de septiembre de 2008

TALLERES DE HUERTA ORGÁNICA BIOINTENSIVA

(contacto: hacer click en el título)

Talleres de Huerta Orgánica BIOINTENSIVA e Introducción a la Permacultura

Sistema BIOINTENSIVO
El sistema de cultivo BIOINTENSIVO, mediante experiencias realizadas en la región desde 1994 ha demostrado:
Producir entre 2 y 4 veces más que el promedio de nuestra región, utiliza menos de agua, incrementa la cantidad de materia orgánica del suelo, utiliza sólo herramientas manuales y es sostenible.

Docentes a cargo:
• Ing. Agr. Fernando Pia: Técnico Extensionista de la Dirección de Agricultura de la Pcia. del Chubut, Director y Fundador del CIESA, 20 años de experiencia en Agricultura Orgánica y 12 años en el sistema BIOINTENSIVO. Disertante en conferencias: Universidad Davis USA; FAO Nac. Unidas, Alemania; IFOAM Argentina, Dinamarca, Suiza, y Canadá, galardonado con el Premio SARD en IFOAM’ 02 en Canadá. Autor del libro "Huerta Orgánica BIOINTENSIVA - Diez años de Experiencia”

• Permacultor Carlos Straub: Pionero de la Permacultura en Argentina. Socio Fundador de la Asociación de Permacultura "Diversidad" de EL Bolsón con 10 años de experiencia en Huerta BIOINTENSIVA, Productor Artesanal de semillas orgánicas. Docente en más de 30 talleres de Huerta Orgánica BIOINTENSIVA

Inscripción:
Costo: $250.- Seña para reservar cupo: $ 50.- Cupos limitados
Para pagar la seña o el curso completo efectuar depósito en Caja de Ahorro Banco del Chubut Nº016-001-00000224083/4
Descuento a residentes. Incluyen:
a) Libro "Huerta Orgánica BIOINTENSIVA-10 años de experiencias en el CIESA".- por Ing.Agr. Fernando Pia.
b) Carpeta con material bibliográfico
c) Refrigerios
d) Dos almuerzos elaborados con verduras orgánicas
e) Lugar para cocinar
f) Todas las verduras de estación de nuestra huerta, que usted necesite para preparar su comida
g) Lugar para hospedarse en carpa, baño seco y ducha con agua caliente
h) Biblioteca y videoteca a disposición
Cronograma de Talleres
1º Taller de Febrero Viernes 10 al Domingo 12
CIESA
Tel: 02944-471-832/473-005
proyectociesa@gmail.com

2º Taller de Febrero Viernes 24 al Domingo 26
CIESA
Tel: 02944-471-832/473-005
proyectociesa@gmail.com

martes, 9 de septiembre de 2008

COMUNIDADES AGROINDUSTRIALES ECOLÓGICAS


Una propuesta para la creación de puestos de trabajo sustentables


Frente a la desocupación y el hambre que castiga a una gran cantidad de ciudadanos, debemos todos tomar conciencia de la responsabilidad que tenemos ante ellos y ante una juventud desorientada e imaginar cómo se crearán puestos de trabajo genuinos, es decir: productivos, dignificantes de las personas y perdurables en el tiempo. Queremos hacer pública una propuesta que facilitará una salida laboral segura para quienes la adopten, si se lograra el apoyo para concretarla.

No puede compararse la desocupación en la Argentina con la desocupación en países superpoblados, porque nosotros tenemos un país enorme y vacío para poblar y compartir. Disponemos de un territorio apto para generar millones de puestos de trabajo y una mejor calidad de vida.

Una de las principales causas por la que la gente emigra del campo a las ciudades es porque en el campo no existe tejido social. Un hombre solo en medio del campo es un prisionero de la soledad: no llega a ser ni siquiera un ermitaño por voluntad propia. Un matrimonio es una célula social tan pequeña que no llega a constituir una familia y el sufrimiento compartido es mayor aún que el sufrimiento solitario, pues se ve sufrir al ser amado, y se suma al dolor de sentirse impotente para hacerlo feliz.

La gente nunca fue sola al campo, siempre fue en grupos auto suficientes, llámense éstos tribus, comunidades, colonias o kibutz. Conjuntos de hombres y mujeres con el ideal común de forjar un futuro para sí y para sus descendientes, conviviendo en un ámbito social acorde con los principios humanos de solidaridad.

Proponemos, para generar nuevas fuentes de trabajo, aprovechar la riqueza de nuestro territorio y revertir la tendencia demográfica de sobre poblar las ya grandes ciudades, que genera serios problemas sociales y ecológicos, creando y promoviendo Comunidades Agro-industriales Ecológicas Autosuficientes.

Deberán otorgarse créditos para la compra de tierras y elementos necesarios para la producción a grupos de personas dispuestos a construir sus viviendas, y constituir comunidades autosuficientes.

Esas comunidades serán fuente de riqueza, generarán trabajo, gastarán energía para labrar la tierra, para transportar al mercado sus productos y crearán nuevas actividades que contribuirán positivamente a incorporar mayor valor a sus recursos productivos.

A fines del siglo pasado, con la formación de las colonias en la Argentina, se generó un conjunto de pequeñas actividades agrícolas en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, donde nacieron -entre otros establecimientos- pequeñas fábricas de arados, de cosechadoras, de cerveza, molinos harineros, de productos lácteos - que luego agrupados formarían SanCor y Milkaut -, de motores eléctricos y hasta de aviones en la localidad de Morteros.

La Cooperativa de Trabajo de Campo de Herrera, que se constituyó en el año 1967, es un buen ejemplo de lo que puede lograr el ser humano si se propone metas. Era un conjunto de 116 cañeros que cortaban caña para el ingenio Bella Vista. En dicho año, este establecimiento quebró en medio de la gravísima crisis azucarera que afectó a la provincia de Tucumán. Al quedar sin trabajo, crearon la Cooperativa de Trabajo de Campo de Herrera gracias al apoyo social y técnico que les brindó el INTA de Famaillá y al crédito otorgado para comprar 2.000 hectáreas del ingenio quebrado. Con este emprendimiento, que privilegió el valor del trabajo grupal, pudieron lograr la autosuficiencia en alimentos, salud y educación, mejorando sustancialmente la calidad de vida de sus miembros. Actualmente, los habitantes de esta comunidad poseen confortables viviendas que fueron construidas por ellos mismos, además de un taller de confección de ropa, una fábrica de ladrillos. Todo ello sin desmedro del cumplimiento de las metas establecidas en los principios de su formación: trabajar la tierra diversificando la producción agrícola, rotando los cultivos y cuidando de no explotarla sino de aprovecharla ecológicamente, pues saben que los hijos de sus hijos vivirán de ella. Es así que poseen una granja para consumo de la comunidad, que retira de la misma ; en forma totalmente gratuita - los vegetales que necesarios para su alimentación, además de producción de cítricos (que se exportan) y de frutillas.

Tenemos cientos de ejemplos en cada pueblo del interior desde los galeses en el Sur, a los alemanes y polacos en el norte, los judíos en Entre Ríos y en Santa Fe, suizos en Nueva Helvecia y en San Carlos, italianos y españoles en todo el país. Todos esos pueblos nacieron como comunidades autosuficientes y sobrevivieron decorosamente. Había en ese entonces una política de colonización y entes concordantes que lograban amalgamar los grupos humanos.

En Israel, los Kibutz implantados en el desierto, son hoy generadores de actividades productivas como las del riego por goteo o paneles solares, a partir de la creación de su propias tecnologías. Ello constituyó la base para generar nuevas exportaciones, como así también idear soluciones acordes con sus necesidades y no la adopción de soluciones ideadas para otro medio natural y social. Hoy producen, a pesar de constituir sólo el 2% de la población total del país, el 40% de los alimentos y el 9% del producto industrial de exportación.
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Para materializar rápida y eficazmente la creación de comunidades agroindustriales ecológicas y autosuficientes se necesitará crear una institución convocante dirigida a aquellos que deseen formar este tipo de emprendimientos. Este nuevo ente deberá contar con el mayor apoyo político e institucional que permita asegurar la asignación de crédito y apoyo tecnológico necesarios para garantizar la realización de los proyectos con visión de futuro.

Los principios básicos sobre los que fundamos nuestra propuesta se encontrarán en las respuestas a el puñado de preguntas que más abajo detallamos.

¿Por qué comunidades? Para recrear formas de convivencia social donde la relación de cooperación mutua pueda otorgar un marco de seguridad grupal, autovaloración del individuo y del conjunto, produciendo una estructura de alto rendimiento social. La familia, al formar parte de un grupo más amplio, potencia el desarrollo y la integración social de todos sus miembros. La base de la comunidad está en la solidaridad, en oposición a la competencia que destruye los lazos humanos, los recursos productivos y la naturaleza, solidaridad que nace del vínculo y el afecto que brinda el grupo humano con el que se comparte la vida y el trabajo. Los emprendimientos comunitarios facilitan la rotación de las tareas y posibilitan descansos y vacaciones familiares compartidas. Cuando se trabajan parcelas económicas individuales, todo se hace más difícil. Por otra parte, es mucho mas sencillo el traspaso de la tecnología apropiada a través del INTA, o de otras instituciones posibles de ser creadas a tal efecto, cuando se tiene a la gente reunida en una única unidad productiva, en una comunidad.

¿Por qué autogestionadas? Para implementar formas democráticas y participativas de organización de la producción, el consumo, el hábitat, la educación y las actividades culturales, donde el individuo pueda elegir y ser elegido, participar de la gestión de los bienes comunes y ser dueño de su destino. Esta participación, a la vez que aumenta el grado de responsabilidad social, hace que cada uno se sienta lo suficientemente involucrado en el proyecto como para procurar su éxito, salvando los obstáculos que se puedan presentar, y permite la expresión de las propias pautas culturales.

¿Por qué agroindustriales? Porque el mejoramiento y transformación de los productos con su industrialización – de forma tal que el valor agregado quede en el propio lugar – permite la creación de nuevas fuentes de trabajo y, a la vez, la generación de un excedente que garantice la expansión económica adecuada, la creación de servicios, la investigación, el adelanto tecnológico, el mejoramiento de las condiciones de vida de los propios productores y no de los intermediarios. Las comunidades deberán procurar alcanzar el grado máximo posible de autosuficiencia en materia alimentaria y energética, a fin de poder superar las difíciles etapas iniciales.

¿Por qué ecológicas? A fin de que los recursos naturales sean aprovechados con criterios que permitan el establecimiento de un equilibrio entre el hombre y la naturaleza. De este modo se impedirá la degradación de los suelos, la contaminación de ríos y lagos, las napas subterráneas, el aire, la destrucción del bosque y la desaparición de especies. Toda acción de explotación de la naturaleza sólo para obtener resultados inmediatos, se convierte, a largo plazo, en la peor inversión, debido a los resultados nocivos que provoca sobre las mismas fuentes de riqueza. Por eso debe tenerse como premisa la no explotación del recurso sino su aprovechamiento racional a perpetuidad. La cultura ecológica comunitaria les hará cuidar la tierra que será de sus hijos.

¿En qué tierras? En tierras adquiridas para este fin específico mediante líneas de crédito o también en tierras fiscales hoy no aprovechadas o subaprovechadas por el estado nacional o los estados provinciales. También en las que resulten de la reunión de grupos de minifundistas. Un área extensa posibilita el reparto de los riesgos por la diversificación de cultivos, un mejor aprovechamiento productivo, el autoabastecimiento de alimentos y energía, la investigación y la industrialización. El minifundio y el reparto de la tierra formando pequeñas parcelas individuales genera pobreza y torna a la célula familiar en esclava de la tierra, sin descansos ni seguridad.

¿Con qué recursos? Con créditos provenientes del estado nacional, provincial o municipal. Con los fondos previstos para la forestación, para el desarrollo cooperativo, para las energías no convencionales, para desarrollo turístico, etc. Con los que aporten las propias comunidades en aquellos casos en que pudieran hacerlo. Con los créditos y subsidios provenientes de organismos ecológicos y cooperativos internacionales para el desarrollo agroindustrial, que deberán ser avalados por el estado nacional. Con los fondos provenientes de los distintos ejercicios económicos que vayan siendo capitalizados por la comunidad. Con fondos previstos para la construcción de viviendas. A través de estos sistemas de autogestión, puede solucionarse, no sólo el problema de vivienda, sino también el del trabajo. Lo más importante es que con una reducida inversión puede financiarse la creación de numerosos empleos rurales, punto de partida de la posterior transformación de los insumos primarios, y el consiguiente aumento de la producción y oferta de bienes. Este hecho contribuirá positivamente al incremento del consumo local y a la exportación de sus excedentes.

¿ Con qué gente? Con todos los hombres y mujeres con espíritu emprendedor dispuestos a encarar nuevas formas de vida; con otro estilo de interrelación social más humana, solidaria y democrática. Con aquellas personas que abandonaron su terruño esperando encontrar mejor calidad de vida en las grandes ciudades. Invitándolos a generar este tipo de emprendimientos, tendríamos un principio de solución al gran problema de la mala distribución poblacional. Deberían tener prioridad, en todos los casos, los habitantes del lugar que manifiesten su voluntad de incorporarse a un emprendimiento de esas características y las comunidades aborígenes a las que deberíamos apoyar para potenciar sus posibilidades de proyectarse respetando su idiosincrasia y sus formas de vida, ayudándolos a desarrollar sus propias tecnologías.

¿Bajo qué forma legal? Preferentemente como cooperativas de trabajo, conforme los principios de la ley 20.337 y las normas específicas en la materia que garantizan el principio de autogobierno democrático, participación en los excedentes conforme el trabajo aportado, igualdad de derechos, no discriminación por razones de edad, sexo, raza, política, cultura o religión. Podría ser también bajo otras formas comunitarias a desarrollarse en el futuro, basadas en principios que garanticen equidad e igualdad de participación, sin discriminaciones. La tenencia social de la tierra compartida posibilita agrupamientos humanos que satisfacen todas las necesidades sociales que le están vedadas a una familia aislada. Al crear las condiciones para que el individuo ocupe un lugar en un grupo, sin perder su identidad, se posibilita que se proyecte en un medio que lo valora por lo que comparte y aporta a dicha comunidad. Este método de integración creará fuentes de trabajo que retendrán a la población en su lugar de origen.

El sistema propuesto generará puestos de trabajo con poca inversión por parte del Estado y generará nuevos desarrollos económicos y sociales conforme con nuestras potenciales fuentes de alimentación y energéticas, acordes con nuestras necesidades reales y con nuestra cultura.


APRODECO

domingo, 7 de septiembre de 2008

ALDEAS ECOLÓGICAS


IMPORTANTE: DESDE AQUÍ, NOS PROPONEMOS ABRIR UNA EXPANSIVA LÍNEA DE REFLEXION SOBRE ALDEAS ECOLÓGICAS. NO BASTA PROTESTAR, RECLAMAR O DENUNCIAR LO QUE NOS PARECE ABERRANTE. NOS TOCA TRATAR DE CONCRETAR EN LA REALIDAD LO QUE QUISIÉRAMOS VER EN EL LUGAR DE LO QUE NO QUEREMOS. SEGUIREMOS, CLARO ESTÁ, CON LA TEMÁTICA DE LA CIUDAD VERDE.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Nuevo sistema de vida sustentable. Ecoaldeas o Aldeas Ecológicas

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Robert Gilman, en su libro Ecoaldeas y Comunidades Sustentables (1991), postula que una Ecoaldea es un asentamiento a escala humana de rasgos holísticos, donde las actividades humanas están integradas al mundo natural de manera no dañina, de tal forma que den apoyo a un desarrollo humano saludable y que pueda continuar indefinidamente en el futuro”.

Todo proyecto relacionado con una Ecoaldea tiene sus inicios en una filosofía más o menos común entre todos los miembros que desean emprenderlo. Estos son la sostenibilidad de los recursos, la ecología, la relación con la tierra y el entorno social y la máxima autosuficiencia. La idea de las aldeas ecológicas nace en los años sesenta, cuando aparecen las primeras comunidades y se formula el concepto de permacultura, que consiste básicamente en la combinación de un respeto profundo por la naturaleza con la sustentabilidad económica.

En el área de la construcción ambiental, una ecoaldea debería contemplar el empleo de materiales naturales, el uso de fuentes energéticas renovables además de que las construcciones albergadas en su interior tengan un equilibrio entre lugares públicos y privados que estimulen de esta forma la interacción comunitaria y den cabida a espacios de diversidad y creatividad. Por lo general, las construcciones priorizan criterios estéticos y técnicos que se adecuen a su entorno, como lo son lasviviendas de geometría semicircular o piramidal que se caracterizan por su simpleza, tales como el Tipi y el Domo Geodésico.

La producción de los alimentos y de energía en la mayoría de los casos de ecoaldeas se integra con el hábitat. Un ejemplo es el método utilizado en la ecovilla argentina "Gaia", donde el régimen de vientos de la Pampa Húmeda favorece el uso de la energía eólica asegurando, de esta manera, todos los servicios de la vida urbana, incluso el acceso a Internet y la obtención de agua potable de napa.

Cabe destacar, quelos habitantes de las ecoaldeas no rechazan la tecnología moderna, sino que promueven su uso de una manera sustentable, es decir, tratando de construir asentamientos que satisfagan los requerimientos de la comunidad. Tal como señala el Dr. J.T. Ross Jackson en su documento sobre el movimiento ecoaldeas, se trata de crear un espacio "que provea una alta calidad de vida sin tomar más de la tierra que lo que se le devuelve.”

A diferente escala, en países como Argentina, México, Sudáfrica, India y Sri Lanka, existen una red de más de diez mil aldeas, con alrededor de nueve millones de habitantes, donde han alcanzado la sustentabilidad alimentaria, comprobando la tesis de que la permacultura, una vez equilibrado el ecosistema, asegura su propia sustentabilidad.

En Chile, actualmente existen sólo dos ecoaldeas funcionando: “Pualafquén”, ubicado a pocos kilómetros del balneario de Coñaripe y del Lago Calafquén, y colindante con la reserva ecológica que lleva el mismo nombre de la ecoaldea y "Portezuelo", ubicada en la Región del Maule, a cincuenta kilómetros de distancia de los embalses Colbún y Machicura y cercana a las termas de Panimávida y Quinamávida. En Ambas se desarrollan talleres en torno al concepto de permacultura, terapias, sanaciones y artesanía de la zona. La idea básica es integrar un grupo de ecoaldeanos que, sin apartarse del mundo, puedan ir creando una alternativa modelo tan buena que cualquiera quiera imitar. Desde luego, con el firme compromiso de trabajar sobre sí mismo, día a día, de manera de prevenir desde el comienzo cualquier desavenencia que vaya en perjuicio del grupo y de su armonía.

A pesar de la existencia de estas dos aldeas ecológicas,nuestro país tiene escasa experiencia con este tipo de alternativa de vida, además de existir poca difusión y promoción.

La Revolución de un Rastrojo en América del Sur

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Panos Manikis (discípulo directo de Masanobu Fukuoka) llegará a la Argentina en el mes de febrero del 2009. Se realizarán cursos, talleres, conferencias, y charlas sobre la filosofía y práctica del Cultivo Natural. Además habrá experiencias de reverdecimiento con el método de NENDO DANGO (bolitas de arcilla).
En diferentes puntos del país y países limítrofes será posible tener con nosotros a uno de los pocos discípulos del maestro Masanobu Fukuoka y principal activista en el reverdecimiento del planeta con los métodos de Cultivo Natural.



La naturaleza, mirada hoy como un recurso para satisfacer necesidades de progresos materiales de una parte de la población mundial, está en una etapa de deterioro tan palpable, que alarma a toda la población. Hoy en día se plantean muchas situaciones aisladas.

El Cultivo Natural se presenta como una respuesta que abarca todos los aspectos de la vida. Masanobu Fukuoka, a través de sus escritos, plantea, que llevando una vida sencilla en comunión con la naturaleza, todos los elementos necesarios están presentes, ya no tendríamos necesidad de cuidarla aisladamente. “La gente ya no pone los pies descalzos en la tierra pelada. Sus manos se han alejado de hierbas y flores, no dirigen su mirada al Cielo, sus oídos están sordos al canto de los pájaros, su naríz se ha hecho insensible a causa de los humos de los tubos de escape y su lengua y su paladar han olvidado los sabores sencillos de la Naturaleza. Los cinco sentidos han crecido aislados del orden natural. La gente se ha alejado dos o tres escalones del hombre verdadero...los verdaderos gozos y deleites del hombre eran un éxtasis natural. Esto sólo existe en la Naturaleza y se desvanece lejos de la Tierra.

Un medio ambiente no puede existir fuera de la naturaleza, y así la agricultura deberá ser el fundamento para vivir. El retorno de toda la gente al campo para cultivar la tierra y crear aldeas de hombres verdaderos es el camino a seguir para la creación de ciudades ideales y naciones ideales”.

Trabajar junto a la naturaleza va más allá de cultivar la tierra para obtener un producto. El Cultivo Natural se opone radicalmente a todos los conceptos y valores existentes en la sociedad hoy imperante, y nos reclama un cambio en la forma de ver y valorar las cosas. Justamente en un momento de la humanidad en donde existe una crisis económica, política y cultural, y que ésta está llegando a su límite de tolerancia. Ya estamos sintiendo la falta de alimentos, la falta de combustibles, la explotación y destrucción sin retorno de amplias zonas de tierras que fueron fértiles, y otras tantas manifestaciones que nos indican que hay que cambiar de modelo. Y que el despertar a un nuevo modo de vida debe ser dentro de la naturaleza.

Es por todo esto que un grupo vinculado al movimiento de Agricultura Natural
considera de gran aporte tener la visita del principal discípulo Masanobu Fukuoka:
Panos Manikis; quien durante estas últimas décadas se ha encargado de difundir sus enseñanzas, participando activamente en los dos pilares fundamentales en los que deberíamos basarnos para la creación del nuevo mundo:

1. El reverdecimiento de amplias zonas del planeta en proceso de erosión y desertificación mediante la siembra masiva de semillas encerradas en bolitas de arcilla (NENDO DANGO); y de esta manera aumentar las lluvias atraídas por los bosques, y;

2. El establecimiento de granjas naturales autosuficientes; en donde cada familia pueda obtener todas sus necesidades.



Edificios “verdes” maduran en India

Publicado el Septiembre 18, 2008
BANGALORE, India, sep Por Keya Acharya


IPS) - Las normas que rigen en India el ahorro de energía en los edificios no son de cumplimiento obligatorio, pero en esta materia el país es mucho más “verde” que muchas naciones ricas.

“En términos de ritmo y velocidad estamos significativamente adelantados”, dijo Chandrasekhar Hariharan, director gerente de la empresa Conservación de la Biodiversidad (BCIL, por sus siglas en inglés), con sede en Bangalore, la mayor constructora india de viviendas ambientalmente amigablesa.

Un “edificio verde” está diseñado para ser lo más eficiente posible en ese aspecto, así como en su consumo de recursos como agua y materiales de construcción y en la disposición de residuos sólidos.

Otra intención es que sea viable tanto para el cliente como para el constructor en términos financieros, estéticos y de funcionalidad.

La modesta superficie de 2.300 metros cuadrados ocupada por este tipo de construcciones en 2003 ha crecido a 2,3 millones de metros cuadrados en cuatro años, y que se proyecta un aumento anual de 93.000 metros cuadrados para 2010.

Así lo indicó S. Raghupathy, director del Consejo de Edificios Verdes de India (IGBC, por sus siglas en inglés), organización creada en 2000 que reúne a empresas, agencias gubernamentales e instituciones de la sociedad civil.

Una de las razones que explican esta rápida expansión es el sostenido crecimiento de la economía india y su carácter de potencia económica emergente, lo cual alimenta la demanda de construcciones comerciales, residenciales y de infraestructura.

Aunque el consumo por habitante es mucho menor en India que en las economías occidentales, el sector de la construcción y los edificios ha pasado de utilizar 14 por ciento de la energía generada en los años 70 a casi 30 por ciento en la actualidad.

Los edificios en los países ricos consumen alrededor de 40 por ciento de la energía generada y constituyen una gran fuente de emisión de gases contaminantes, dijo Mili Majumdar, directora asociada de ciencias de edificios sustentables en el Instituto de Recursos Energéticos (TERI, por sus siglas en inglés).

La mayoría de los edificios indios copian los patrones occidentales de uso intensivo de energía, por lo que la eficiencia es vital, dado el rápido crecimiento económico, agregó.

El área comercial y residencial construida en 2004 y 2005 sumó alrededor de 40,8 millones de metros cuadrados, aproximadamente uno por ciento del total anual promedio en todo el mundo. La demanda y la escasez de oferta se mantienen.

Según el Banco Nacional de Vivienda, India presenta un déficit de 8,9 millones de viviendas en las ciudades.

En Bangalore, la premiada área residencial del BCIL, T-Zed (apócope en inglés de “hacia el desarrollo de energía cero”), trata y recicla el agua de lluvia almacenada. También utiliza calefacción e iluminación solar y un sistema de aire acondicionado sin compresor que mantiene a las casas libres de polvo y refrigeradas.

“Incluso bebemos el agua que sale de la canilla”, dijo Taranjit Nair, una residente del complejo, madre de dos hijos. Esto es un lujo en India, dada la pobre calidad del suministro.

En Nueva Delhi, el TERI ha sido de ayuda al gobierno en sus esfuerzos para establecer regulaciones hacia la construcción de viviendas “verdes”.

Su edificio emblemático, el Centro de Hábitat Indio, representa una isla de espacios verdes y ventilados. Su centro de entrenamiento en Gurgaon, a unos 50 kilómetros de la capital, emplea numerosas técnicas para reducir la demanda de energía con fines de refrigeración, calefacción e iluminación.

Los estándares para edificios “verdes” del IGBC se basan en los del estadounidense Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental (LEED, por sus siglas en inglés), que califica a las construcciones por su manejo de la energía, disposición de residuos y calidad del aire en interiores.

Raghupathy rechaza el argumento de que las pautas de LEED no son aplicables en India porque se basan sobre conceptos, como el uso de aire acondicionado, que son occidentales.

“Los principios de los edificios ‘verdes’ son universales y LEED está evolucionando en forma constante”, afirmó. “Los ahorros en energía y agua atraen a más constructores comerciales al IGBC.” (FIN/2008)

lunes, 26 de mayo de 2008

"La falta de alimentos es un mito persistente"


Por Stephen Leahy

El encarecimiento del petróleo y del transporte puede obligar a los gobiernos a volver a confiar en la producción local de alimentos, afirma en entrevista con Tierramérica el científico Michel Pimbert.

LONDRES, 19 may (Tierramérica).- La actual crisis alimentaria ha revivido el mito de que el mundo no produce suficiente comida para toda su población, afirma Michel Pimbert, autor de un nuevo estudio que propone revalorizar la producción local.

La crisis es una manufactura del sistema global de mercado, sostiene Pimbert, director del Programa de Agricultura y Biodiversidad del Instituto Internacional para el Ambiente y el Desarrollo (IIAD), con sede en Londres.

Hay que desandar la globalización y evolucionar hacia la producción alimentaria local, que permita a la gente controlar su propia nutrición, ingresos y economías, desde los hogares hasta el plano regional.

Pimbert expone sus ideas en la publicación en Internet "Towards Food Sovereignty" (Hacia la soberanía alimentaria), que incluye vídeos y audios con testimonios de agricultores, indígenas y consumidores.

Los primeros tres capítulos están disponibles gratuitamente en el sitio web del IIAD (http://www.iied.org/).

Pimbert no es el único que reclama cambios de rumbo en la agricultura.

El 15 de abril, la Evaluación Internacional del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD, por sus siglas en inglés) difundió investigaciones de varios años y concluyó que seguir con las prácticas agrícolas habituales conduce al desastre.

Aunque no tomó parte directa de los trabajos de la IAASTD, Pimbert afirma que su investigación fue paralela, al trabajar directamente con pastores y agricultores tradicionales para incluir sus puntos de vista, en general marginados.

Tierramérica dialogó con Pimbert en su oficina de Londres.

Tierramérica: --Muchos funcionarios e instituciones reclaman una mayor producción alimentaria para resolver la crisis de la carestía. ¿Qué piensa usted?

Michel Pimbert: --Que no hay bastante comida para alimentar a todos es un mito persistente. Las cuestiones reales son la distribución de los alimentos y la desigualdad de los ingresos.

Entidades como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR) reclaman más investigación para elevar los rendimientos de las cosechas. Es más de lo mismo. Nadie se fija en el acceso a los alimentos y a la tierra. Es mucho más fácil hablar sobre cuestiones tecnológicas que sobre el panorama completo.

Es momento de mirar qué es lo que está mal en el sistema alimentario mundial y hallar maneras de que funcione mejor, especialmente para las comunidades pobres y marginadas.

-- ¿Qué son los sistemas alimentarios locales?

-- Comienzan en el hogar y se expanden al vecindario, el municipio y la región. Junto a la producción alimentaria se incluye el procesamiento, distribución, acceso, consumo, reciclaje y disposición de residuos. Varían mucho entre un lugar y otro y son la base del sustento, la cultura y el bienestar de cientos de millones de personas, en su mayoría de naciones en desarrollo.

-- ¿Cuáles son las ventajas de la producir los alimentos en el mismo lugar donde se consumen?

-- Es mucho más democrático, ofrece más control a los ciudadanos. Es ecológicamente más sustentable y más adaptable a las condiciones cambiantes.

Mantiene los recursos dentro de la comunidad y genera más ingresos locales. Además, potencia la diversidad cultural, reflejando la historia y las circunstancias de cada lugar. Después de todo, la comida es cultura.

-- ¿Qué hay que hacer: crear o fortalecer sistemas alimentarios locales?

-- Gobiernos, corporaciones internacionales y otras elites marginan o directamente amenazan los remanentes de estos modelos y los ecosistemas de los que dependen. Treinta años de políticas neoliberales han devastado la producción local con el comercio desleal (dumping) de alimentos fuertemente subsidiados de las naciones ricas a las pobres.

-- ¿Cómo recuperar la producción local en un país destruido como Haití, por ejemplo, donde ha habido disturbios por falta de alimentos?

-- Lo primero es observar las políticas que impiden o dificultan el surgimiento de estos sistemas. Detener las importaciones de alimentos baratos subsidiados sería un primer paso. Se puede lograr que los sistemas alimentarios sean justos y sostenibles. Pero se necesitan políticas nacionales e internacionales que promuevan la soberanía alimentaria junto con fuertes federaciones de organizaciones locales.

La protección de la agricultura nacional es indispensable en muchos países pobres. Es interesante que varias naciones estén haciendo eso precisamente ahora. India, por ejemplo, rechaza el principio de la Organización Mundial del Comercio de que hay que abrir los mercados, pues intenta controlar su propia seguridad alimentaria.

-- ¿Qué quiere decir para usted soberanía alimentaria?

-- Es el derecho de las poblaciones a decidir sobre sus alimentos y agricultura. Tiene que ver con regenerar una diversidad de sistemas alimentarios autónomos basados en la equidad, la justicia social y la sustentabilidad ecológica.

-- ¿Qué impacto puede tener en este proceso el encarecimiento del petróleo y de la energía?

-- El sistema agroindustrial global es muy dependiente de la energía barata. Se requieren entre 10 y 15 unidades de energía para producir una unidad de energía alimentaria

Los sistemas locales de producción son mucho más eficientes en cuanto a consumo de energía, y el aumento de los costos de la energía y del transporte puede obligar a los gobiernos a reconocer esta realidad.

Como concluyó la IAASTD, nuestro sistema alimentario necesita una transformación completa para cumplir los desafíos de las próximas décadas. ¿Haremos pequeños ajustes o los cambios profundos necesarios para integrar alimentos, ecología, sustento y cultura?

-- ¿Qué espera lograr con su libro?

-- Generar debate sobre estos temas y elevar la conciencia sobre la necesidad de una transformación en todos los niveles. Espero que la gente reflexione y presione por el cambio.

* Corresponsal de IPS.