viernes, 19 de septiembre de 2008

TALLERES DE HUERTA ORGÁNICA BIOINTENSIVA

(contacto: hacer click en el título)

Talleres de Huerta Orgánica BIOINTENSIVA e Introducción a la Permacultura

Sistema BIOINTENSIVO
El sistema de cultivo BIOINTENSIVO, mediante experiencias realizadas en la región desde 1994 ha demostrado:
Producir entre 2 y 4 veces más que el promedio de nuestra región, utiliza menos de agua, incrementa la cantidad de materia orgánica del suelo, utiliza sólo herramientas manuales y es sostenible.

Docentes a cargo:
• Ing. Agr. Fernando Pia: Técnico Extensionista de la Dirección de Agricultura de la Pcia. del Chubut, Director y Fundador del CIESA, 20 años de experiencia en Agricultura Orgánica y 12 años en el sistema BIOINTENSIVO. Disertante en conferencias: Universidad Davis USA; FAO Nac. Unidas, Alemania; IFOAM Argentina, Dinamarca, Suiza, y Canadá, galardonado con el Premio SARD en IFOAM’ 02 en Canadá. Autor del libro "Huerta Orgánica BIOINTENSIVA - Diez años de Experiencia”

• Permacultor Carlos Straub: Pionero de la Permacultura en Argentina. Socio Fundador de la Asociación de Permacultura "Diversidad" de EL Bolsón con 10 años de experiencia en Huerta BIOINTENSIVA, Productor Artesanal de semillas orgánicas. Docente en más de 30 talleres de Huerta Orgánica BIOINTENSIVA

Inscripción:
Costo: $250.- Seña para reservar cupo: $ 50.- Cupos limitados
Para pagar la seña o el curso completo efectuar depósito en Caja de Ahorro Banco del Chubut Nº016-001-00000224083/4
Descuento a residentes. Incluyen:
a) Libro "Huerta Orgánica BIOINTENSIVA-10 años de experiencias en el CIESA".- por Ing.Agr. Fernando Pia.
b) Carpeta con material bibliográfico
c) Refrigerios
d) Dos almuerzos elaborados con verduras orgánicas
e) Lugar para cocinar
f) Todas las verduras de estación de nuestra huerta, que usted necesite para preparar su comida
g) Lugar para hospedarse en carpa, baño seco y ducha con agua caliente
h) Biblioteca y videoteca a disposición
Cronograma de Talleres
1º Taller de Febrero Viernes 10 al Domingo 12
CIESA
Tel: 02944-471-832/473-005
proyectociesa@gmail.com

2º Taller de Febrero Viernes 24 al Domingo 26
CIESA
Tel: 02944-471-832/473-005
proyectociesa@gmail.com

martes, 9 de septiembre de 2008

COMUNIDADES AGROINDUSTRIALES ECOLÓGICAS


Una propuesta para la creación de puestos de trabajo sustentables


Frente a la desocupación y el hambre que castiga a una gran cantidad de ciudadanos, debemos todos tomar conciencia de la responsabilidad que tenemos ante ellos y ante una juventud desorientada e imaginar cómo se crearán puestos de trabajo genuinos, es decir: productivos, dignificantes de las personas y perdurables en el tiempo. Queremos hacer pública una propuesta que facilitará una salida laboral segura para quienes la adopten, si se lograra el apoyo para concretarla.

No puede compararse la desocupación en la Argentina con la desocupación en países superpoblados, porque nosotros tenemos un país enorme y vacío para poblar y compartir. Disponemos de un territorio apto para generar millones de puestos de trabajo y una mejor calidad de vida.

Una de las principales causas por la que la gente emigra del campo a las ciudades es porque en el campo no existe tejido social. Un hombre solo en medio del campo es un prisionero de la soledad: no llega a ser ni siquiera un ermitaño por voluntad propia. Un matrimonio es una célula social tan pequeña que no llega a constituir una familia y el sufrimiento compartido es mayor aún que el sufrimiento solitario, pues se ve sufrir al ser amado, y se suma al dolor de sentirse impotente para hacerlo feliz.

La gente nunca fue sola al campo, siempre fue en grupos auto suficientes, llámense éstos tribus, comunidades, colonias o kibutz. Conjuntos de hombres y mujeres con el ideal común de forjar un futuro para sí y para sus descendientes, conviviendo en un ámbito social acorde con los principios humanos de solidaridad.

Proponemos, para generar nuevas fuentes de trabajo, aprovechar la riqueza de nuestro territorio y revertir la tendencia demográfica de sobre poblar las ya grandes ciudades, que genera serios problemas sociales y ecológicos, creando y promoviendo Comunidades Agro-industriales Ecológicas Autosuficientes.

Deberán otorgarse créditos para la compra de tierras y elementos necesarios para la producción a grupos de personas dispuestos a construir sus viviendas, y constituir comunidades autosuficientes.

Esas comunidades serán fuente de riqueza, generarán trabajo, gastarán energía para labrar la tierra, para transportar al mercado sus productos y crearán nuevas actividades que contribuirán positivamente a incorporar mayor valor a sus recursos productivos.

A fines del siglo pasado, con la formación de las colonias en la Argentina, se generó un conjunto de pequeñas actividades agrícolas en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, donde nacieron -entre otros establecimientos- pequeñas fábricas de arados, de cosechadoras, de cerveza, molinos harineros, de productos lácteos - que luego agrupados formarían SanCor y Milkaut -, de motores eléctricos y hasta de aviones en la localidad de Morteros.

La Cooperativa de Trabajo de Campo de Herrera, que se constituyó en el año 1967, es un buen ejemplo de lo que puede lograr el ser humano si se propone metas. Era un conjunto de 116 cañeros que cortaban caña para el ingenio Bella Vista. En dicho año, este establecimiento quebró en medio de la gravísima crisis azucarera que afectó a la provincia de Tucumán. Al quedar sin trabajo, crearon la Cooperativa de Trabajo de Campo de Herrera gracias al apoyo social y técnico que les brindó el INTA de Famaillá y al crédito otorgado para comprar 2.000 hectáreas del ingenio quebrado. Con este emprendimiento, que privilegió el valor del trabajo grupal, pudieron lograr la autosuficiencia en alimentos, salud y educación, mejorando sustancialmente la calidad de vida de sus miembros. Actualmente, los habitantes de esta comunidad poseen confortables viviendas que fueron construidas por ellos mismos, además de un taller de confección de ropa, una fábrica de ladrillos. Todo ello sin desmedro del cumplimiento de las metas establecidas en los principios de su formación: trabajar la tierra diversificando la producción agrícola, rotando los cultivos y cuidando de no explotarla sino de aprovecharla ecológicamente, pues saben que los hijos de sus hijos vivirán de ella. Es así que poseen una granja para consumo de la comunidad, que retira de la misma ; en forma totalmente gratuita - los vegetales que necesarios para su alimentación, además de producción de cítricos (que se exportan) y de frutillas.

Tenemos cientos de ejemplos en cada pueblo del interior desde los galeses en el Sur, a los alemanes y polacos en el norte, los judíos en Entre Ríos y en Santa Fe, suizos en Nueva Helvecia y en San Carlos, italianos y españoles en todo el país. Todos esos pueblos nacieron como comunidades autosuficientes y sobrevivieron decorosamente. Había en ese entonces una política de colonización y entes concordantes que lograban amalgamar los grupos humanos.

En Israel, los Kibutz implantados en el desierto, son hoy generadores de actividades productivas como las del riego por goteo o paneles solares, a partir de la creación de su propias tecnologías. Ello constituyó la base para generar nuevas exportaciones, como así también idear soluciones acordes con sus necesidades y no la adopción de soluciones ideadas para otro medio natural y social. Hoy producen, a pesar de constituir sólo el 2% de la población total del país, el 40% de los alimentos y el 9% del producto industrial de exportación.
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Para materializar rápida y eficazmente la creación de comunidades agroindustriales ecológicas y autosuficientes se necesitará crear una institución convocante dirigida a aquellos que deseen formar este tipo de emprendimientos. Este nuevo ente deberá contar con el mayor apoyo político e institucional que permita asegurar la asignación de crédito y apoyo tecnológico necesarios para garantizar la realización de los proyectos con visión de futuro.

Los principios básicos sobre los que fundamos nuestra propuesta se encontrarán en las respuestas a el puñado de preguntas que más abajo detallamos.

¿Por qué comunidades? Para recrear formas de convivencia social donde la relación de cooperación mutua pueda otorgar un marco de seguridad grupal, autovaloración del individuo y del conjunto, produciendo una estructura de alto rendimiento social. La familia, al formar parte de un grupo más amplio, potencia el desarrollo y la integración social de todos sus miembros. La base de la comunidad está en la solidaridad, en oposición a la competencia que destruye los lazos humanos, los recursos productivos y la naturaleza, solidaridad que nace del vínculo y el afecto que brinda el grupo humano con el que se comparte la vida y el trabajo. Los emprendimientos comunitarios facilitan la rotación de las tareas y posibilitan descansos y vacaciones familiares compartidas. Cuando se trabajan parcelas económicas individuales, todo se hace más difícil. Por otra parte, es mucho mas sencillo el traspaso de la tecnología apropiada a través del INTA, o de otras instituciones posibles de ser creadas a tal efecto, cuando se tiene a la gente reunida en una única unidad productiva, en una comunidad.

¿Por qué autogestionadas? Para implementar formas democráticas y participativas de organización de la producción, el consumo, el hábitat, la educación y las actividades culturales, donde el individuo pueda elegir y ser elegido, participar de la gestión de los bienes comunes y ser dueño de su destino. Esta participación, a la vez que aumenta el grado de responsabilidad social, hace que cada uno se sienta lo suficientemente involucrado en el proyecto como para procurar su éxito, salvando los obstáculos que se puedan presentar, y permite la expresión de las propias pautas culturales.

¿Por qué agroindustriales? Porque el mejoramiento y transformación de los productos con su industrialización – de forma tal que el valor agregado quede en el propio lugar – permite la creación de nuevas fuentes de trabajo y, a la vez, la generación de un excedente que garantice la expansión económica adecuada, la creación de servicios, la investigación, el adelanto tecnológico, el mejoramiento de las condiciones de vida de los propios productores y no de los intermediarios. Las comunidades deberán procurar alcanzar el grado máximo posible de autosuficiencia en materia alimentaria y energética, a fin de poder superar las difíciles etapas iniciales.

¿Por qué ecológicas? A fin de que los recursos naturales sean aprovechados con criterios que permitan el establecimiento de un equilibrio entre el hombre y la naturaleza. De este modo se impedirá la degradación de los suelos, la contaminación de ríos y lagos, las napas subterráneas, el aire, la destrucción del bosque y la desaparición de especies. Toda acción de explotación de la naturaleza sólo para obtener resultados inmediatos, se convierte, a largo plazo, en la peor inversión, debido a los resultados nocivos que provoca sobre las mismas fuentes de riqueza. Por eso debe tenerse como premisa la no explotación del recurso sino su aprovechamiento racional a perpetuidad. La cultura ecológica comunitaria les hará cuidar la tierra que será de sus hijos.

¿En qué tierras? En tierras adquiridas para este fin específico mediante líneas de crédito o también en tierras fiscales hoy no aprovechadas o subaprovechadas por el estado nacional o los estados provinciales. También en las que resulten de la reunión de grupos de minifundistas. Un área extensa posibilita el reparto de los riesgos por la diversificación de cultivos, un mejor aprovechamiento productivo, el autoabastecimiento de alimentos y energía, la investigación y la industrialización. El minifundio y el reparto de la tierra formando pequeñas parcelas individuales genera pobreza y torna a la célula familiar en esclava de la tierra, sin descansos ni seguridad.

¿Con qué recursos? Con créditos provenientes del estado nacional, provincial o municipal. Con los fondos previstos para la forestación, para el desarrollo cooperativo, para las energías no convencionales, para desarrollo turístico, etc. Con los que aporten las propias comunidades en aquellos casos en que pudieran hacerlo. Con los créditos y subsidios provenientes de organismos ecológicos y cooperativos internacionales para el desarrollo agroindustrial, que deberán ser avalados por el estado nacional. Con los fondos provenientes de los distintos ejercicios económicos que vayan siendo capitalizados por la comunidad. Con fondos previstos para la construcción de viviendas. A través de estos sistemas de autogestión, puede solucionarse, no sólo el problema de vivienda, sino también el del trabajo. Lo más importante es que con una reducida inversión puede financiarse la creación de numerosos empleos rurales, punto de partida de la posterior transformación de los insumos primarios, y el consiguiente aumento de la producción y oferta de bienes. Este hecho contribuirá positivamente al incremento del consumo local y a la exportación de sus excedentes.

¿ Con qué gente? Con todos los hombres y mujeres con espíritu emprendedor dispuestos a encarar nuevas formas de vida; con otro estilo de interrelación social más humana, solidaria y democrática. Con aquellas personas que abandonaron su terruño esperando encontrar mejor calidad de vida en las grandes ciudades. Invitándolos a generar este tipo de emprendimientos, tendríamos un principio de solución al gran problema de la mala distribución poblacional. Deberían tener prioridad, en todos los casos, los habitantes del lugar que manifiesten su voluntad de incorporarse a un emprendimiento de esas características y las comunidades aborígenes a las que deberíamos apoyar para potenciar sus posibilidades de proyectarse respetando su idiosincrasia y sus formas de vida, ayudándolos a desarrollar sus propias tecnologías.

¿Bajo qué forma legal? Preferentemente como cooperativas de trabajo, conforme los principios de la ley 20.337 y las normas específicas en la materia que garantizan el principio de autogobierno democrático, participación en los excedentes conforme el trabajo aportado, igualdad de derechos, no discriminación por razones de edad, sexo, raza, política, cultura o religión. Podría ser también bajo otras formas comunitarias a desarrollarse en el futuro, basadas en principios que garanticen equidad e igualdad de participación, sin discriminaciones. La tenencia social de la tierra compartida posibilita agrupamientos humanos que satisfacen todas las necesidades sociales que le están vedadas a una familia aislada. Al crear las condiciones para que el individuo ocupe un lugar en un grupo, sin perder su identidad, se posibilita que se proyecte en un medio que lo valora por lo que comparte y aporta a dicha comunidad. Este método de integración creará fuentes de trabajo que retendrán a la población en su lugar de origen.

El sistema propuesto generará puestos de trabajo con poca inversión por parte del Estado y generará nuevos desarrollos económicos y sociales conforme con nuestras potenciales fuentes de alimentación y energéticas, acordes con nuestras necesidades reales y con nuestra cultura.


APRODECO

domingo, 7 de septiembre de 2008

ALDEAS ECOLÓGICAS


IMPORTANTE: DESDE AQUÍ, NOS PROPONEMOS ABRIR UNA EXPANSIVA LÍNEA DE REFLEXION SOBRE ALDEAS ECOLÓGICAS. NO BASTA PROTESTAR, RECLAMAR O DENUNCIAR LO QUE NOS PARECE ABERRANTE. NOS TOCA TRATAR DE CONCRETAR EN LA REALIDAD LO QUE QUISIÉRAMOS VER EN EL LUGAR DE LO QUE NO QUEREMOS. SEGUIREMOS, CLARO ESTÁ, CON LA TEMÁTICA DE LA CIUDAD VERDE.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Nuevo sistema de vida sustentable. Ecoaldeas o Aldeas Ecológicas

(ampliar info mediante click en el título)


Robert Gilman, en su libro Ecoaldeas y Comunidades Sustentables (1991), postula que una Ecoaldea es un asentamiento a escala humana de rasgos holísticos, donde las actividades humanas están integradas al mundo natural de manera no dañina, de tal forma que den apoyo a un desarrollo humano saludable y que pueda continuar indefinidamente en el futuro”.

Todo proyecto relacionado con una Ecoaldea tiene sus inicios en una filosofía más o menos común entre todos los miembros que desean emprenderlo. Estos son la sostenibilidad de los recursos, la ecología, la relación con la tierra y el entorno social y la máxima autosuficiencia. La idea de las aldeas ecológicas nace en los años sesenta, cuando aparecen las primeras comunidades y se formula el concepto de permacultura, que consiste básicamente en la combinación de un respeto profundo por la naturaleza con la sustentabilidad económica.

En el área de la construcción ambiental, una ecoaldea debería contemplar el empleo de materiales naturales, el uso de fuentes energéticas renovables además de que las construcciones albergadas en su interior tengan un equilibrio entre lugares públicos y privados que estimulen de esta forma la interacción comunitaria y den cabida a espacios de diversidad y creatividad. Por lo general, las construcciones priorizan criterios estéticos y técnicos que se adecuen a su entorno, como lo son lasviviendas de geometría semicircular o piramidal que se caracterizan por su simpleza, tales como el Tipi y el Domo Geodésico.

La producción de los alimentos y de energía en la mayoría de los casos de ecoaldeas se integra con el hábitat. Un ejemplo es el método utilizado en la ecovilla argentina "Gaia", donde el régimen de vientos de la Pampa Húmeda favorece el uso de la energía eólica asegurando, de esta manera, todos los servicios de la vida urbana, incluso el acceso a Internet y la obtención de agua potable de napa.

Cabe destacar, quelos habitantes de las ecoaldeas no rechazan la tecnología moderna, sino que promueven su uso de una manera sustentable, es decir, tratando de construir asentamientos que satisfagan los requerimientos de la comunidad. Tal como señala el Dr. J.T. Ross Jackson en su documento sobre el movimiento ecoaldeas, se trata de crear un espacio "que provea una alta calidad de vida sin tomar más de la tierra que lo que se le devuelve.”

A diferente escala, en países como Argentina, México, Sudáfrica, India y Sri Lanka, existen una red de más de diez mil aldeas, con alrededor de nueve millones de habitantes, donde han alcanzado la sustentabilidad alimentaria, comprobando la tesis de que la permacultura, una vez equilibrado el ecosistema, asegura su propia sustentabilidad.

En Chile, actualmente existen sólo dos ecoaldeas funcionando: “Pualafquén”, ubicado a pocos kilómetros del balneario de Coñaripe y del Lago Calafquén, y colindante con la reserva ecológica que lleva el mismo nombre de la ecoaldea y "Portezuelo", ubicada en la Región del Maule, a cincuenta kilómetros de distancia de los embalses Colbún y Machicura y cercana a las termas de Panimávida y Quinamávida. En Ambas se desarrollan talleres en torno al concepto de permacultura, terapias, sanaciones y artesanía de la zona. La idea básica es integrar un grupo de ecoaldeanos que, sin apartarse del mundo, puedan ir creando una alternativa modelo tan buena que cualquiera quiera imitar. Desde luego, con el firme compromiso de trabajar sobre sí mismo, día a día, de manera de prevenir desde el comienzo cualquier desavenencia que vaya en perjuicio del grupo y de su armonía.

A pesar de la existencia de estas dos aldeas ecológicas,nuestro país tiene escasa experiencia con este tipo de alternativa de vida, además de existir poca difusión y promoción.

La Revolución de un Rastrojo en América del Sur

(hacer click en el título para ampliar la info y acceder al cronograma de labores)

Panos Manikis (discípulo directo de Masanobu Fukuoka) llegará a la Argentina en el mes de febrero del 2009. Se realizarán cursos, talleres, conferencias, y charlas sobre la filosofía y práctica del Cultivo Natural. Además habrá experiencias de reverdecimiento con el método de NENDO DANGO (bolitas de arcilla).
En diferentes puntos del país y países limítrofes será posible tener con nosotros a uno de los pocos discípulos del maestro Masanobu Fukuoka y principal activista en el reverdecimiento del planeta con los métodos de Cultivo Natural.



La naturaleza, mirada hoy como un recurso para satisfacer necesidades de progresos materiales de una parte de la población mundial, está en una etapa de deterioro tan palpable, que alarma a toda la población. Hoy en día se plantean muchas situaciones aisladas.

El Cultivo Natural se presenta como una respuesta que abarca todos los aspectos de la vida. Masanobu Fukuoka, a través de sus escritos, plantea, que llevando una vida sencilla en comunión con la naturaleza, todos los elementos necesarios están presentes, ya no tendríamos necesidad de cuidarla aisladamente. “La gente ya no pone los pies descalzos en la tierra pelada. Sus manos se han alejado de hierbas y flores, no dirigen su mirada al Cielo, sus oídos están sordos al canto de los pájaros, su naríz se ha hecho insensible a causa de los humos de los tubos de escape y su lengua y su paladar han olvidado los sabores sencillos de la Naturaleza. Los cinco sentidos han crecido aislados del orden natural. La gente se ha alejado dos o tres escalones del hombre verdadero...los verdaderos gozos y deleites del hombre eran un éxtasis natural. Esto sólo existe en la Naturaleza y se desvanece lejos de la Tierra.

Un medio ambiente no puede existir fuera de la naturaleza, y así la agricultura deberá ser el fundamento para vivir. El retorno de toda la gente al campo para cultivar la tierra y crear aldeas de hombres verdaderos es el camino a seguir para la creación de ciudades ideales y naciones ideales”.

Trabajar junto a la naturaleza va más allá de cultivar la tierra para obtener un producto. El Cultivo Natural se opone radicalmente a todos los conceptos y valores existentes en la sociedad hoy imperante, y nos reclama un cambio en la forma de ver y valorar las cosas. Justamente en un momento de la humanidad en donde existe una crisis económica, política y cultural, y que ésta está llegando a su límite de tolerancia. Ya estamos sintiendo la falta de alimentos, la falta de combustibles, la explotación y destrucción sin retorno de amplias zonas de tierras que fueron fértiles, y otras tantas manifestaciones que nos indican que hay que cambiar de modelo. Y que el despertar a un nuevo modo de vida debe ser dentro de la naturaleza.

Es por todo esto que un grupo vinculado al movimiento de Agricultura Natural
considera de gran aporte tener la visita del principal discípulo Masanobu Fukuoka:
Panos Manikis; quien durante estas últimas décadas se ha encargado de difundir sus enseñanzas, participando activamente en los dos pilares fundamentales en los que deberíamos basarnos para la creación del nuevo mundo:

1. El reverdecimiento de amplias zonas del planeta en proceso de erosión y desertificación mediante la siembra masiva de semillas encerradas en bolitas de arcilla (NENDO DANGO); y de esta manera aumentar las lluvias atraídas por los bosques, y;

2. El establecimiento de granjas naturales autosuficientes; en donde cada familia pueda obtener todas sus necesidades.



Edificios “verdes” maduran en India

Publicado el Septiembre 18, 2008
BANGALORE, India, sep Por Keya Acharya


IPS) - Las normas que rigen en India el ahorro de energía en los edificios no son de cumplimiento obligatorio, pero en esta materia el país es mucho más “verde” que muchas naciones ricas.

“En términos de ritmo y velocidad estamos significativamente adelantados”, dijo Chandrasekhar Hariharan, director gerente de la empresa Conservación de la Biodiversidad (BCIL, por sus siglas en inglés), con sede en Bangalore, la mayor constructora india de viviendas ambientalmente amigablesa.

Un “edificio verde” está diseñado para ser lo más eficiente posible en ese aspecto, así como en su consumo de recursos como agua y materiales de construcción y en la disposición de residuos sólidos.

Otra intención es que sea viable tanto para el cliente como para el constructor en términos financieros, estéticos y de funcionalidad.

La modesta superficie de 2.300 metros cuadrados ocupada por este tipo de construcciones en 2003 ha crecido a 2,3 millones de metros cuadrados en cuatro años, y que se proyecta un aumento anual de 93.000 metros cuadrados para 2010.

Así lo indicó S. Raghupathy, director del Consejo de Edificios Verdes de India (IGBC, por sus siglas en inglés), organización creada en 2000 que reúne a empresas, agencias gubernamentales e instituciones de la sociedad civil.

Una de las razones que explican esta rápida expansión es el sostenido crecimiento de la economía india y su carácter de potencia económica emergente, lo cual alimenta la demanda de construcciones comerciales, residenciales y de infraestructura.

Aunque el consumo por habitante es mucho menor en India que en las economías occidentales, el sector de la construcción y los edificios ha pasado de utilizar 14 por ciento de la energía generada en los años 70 a casi 30 por ciento en la actualidad.

Los edificios en los países ricos consumen alrededor de 40 por ciento de la energía generada y constituyen una gran fuente de emisión de gases contaminantes, dijo Mili Majumdar, directora asociada de ciencias de edificios sustentables en el Instituto de Recursos Energéticos (TERI, por sus siglas en inglés).

La mayoría de los edificios indios copian los patrones occidentales de uso intensivo de energía, por lo que la eficiencia es vital, dado el rápido crecimiento económico, agregó.

El área comercial y residencial construida en 2004 y 2005 sumó alrededor de 40,8 millones de metros cuadrados, aproximadamente uno por ciento del total anual promedio en todo el mundo. La demanda y la escasez de oferta se mantienen.

Según el Banco Nacional de Vivienda, India presenta un déficit de 8,9 millones de viviendas en las ciudades.

En Bangalore, la premiada área residencial del BCIL, T-Zed (apócope en inglés de “hacia el desarrollo de energía cero”), trata y recicla el agua de lluvia almacenada. También utiliza calefacción e iluminación solar y un sistema de aire acondicionado sin compresor que mantiene a las casas libres de polvo y refrigeradas.

“Incluso bebemos el agua que sale de la canilla”, dijo Taranjit Nair, una residente del complejo, madre de dos hijos. Esto es un lujo en India, dada la pobre calidad del suministro.

En Nueva Delhi, el TERI ha sido de ayuda al gobierno en sus esfuerzos para establecer regulaciones hacia la construcción de viviendas “verdes”.

Su edificio emblemático, el Centro de Hábitat Indio, representa una isla de espacios verdes y ventilados. Su centro de entrenamiento en Gurgaon, a unos 50 kilómetros de la capital, emplea numerosas técnicas para reducir la demanda de energía con fines de refrigeración, calefacción e iluminación.

Los estándares para edificios “verdes” del IGBC se basan en los del estadounidense Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental (LEED, por sus siglas en inglés), que califica a las construcciones por su manejo de la energía, disposición de residuos y calidad del aire en interiores.

Raghupathy rechaza el argumento de que las pautas de LEED no son aplicables en India porque se basan sobre conceptos, como el uso de aire acondicionado, que son occidentales.

“Los principios de los edificios ‘verdes’ son universales y LEED está evolucionando en forma constante”, afirmó. “Los ahorros en energía y agua atraen a más constructores comerciales al IGBC.” (FIN/2008)